NOS HICIERON SUFRIR, PERO VALIO LA PENA

Asunción, Par, 10 julio
por Alejandro Mayorga y Javier Villa (enviados mundosoccer.com).-

Como ha ocurrido en los √ļltimos partidos del equipo tricolor. Haciendo sufrir a los aficionados de todo el pa√≠s pero con un gran sabor de boca al final. M√©xico venc√≠o a Per√ļ en serie de penalties y se clasific√≥ a la ronda de semifinales.

Futbol Mundial se trasladó hasta Asunción para estar presente en el choque de estos dos rivales que se enfrentaban una vez más en un partido de cuartos de final de la Copa América.

La salida la hicimos de Ciudad del Este a las doce horas de la noche para llegar lo m√°s pronto posible a la capital paraguaya y recoger los ya famosos pases para la prensa que se reparten en el estadio o en el Centro de Prensa.

El viaje en autob√ļs fue tranquilo, duro casi cinco horas y como era muy temprano decidimos llegar al hotel de un colega mexicano para que nos diera asilo en lo que amanec√≠a.

Aunque casi no dormimos, estuvimos presentes lo m√°s temprano posible para conseguir los boletos.

A estas horas de la ma√Īana ya se pod√≠a sentir el ambiente que generaba el duelo entre Paraguay y Uruguay, ya que sinceramente el partido de M√©xico no causaba gran expectaci√≥n.

Además de cubrir el juego queríamos enterarnos del problema de los dos jugadores mexicanos que resultaron positivo en el examen antidoping.

Estando en el Defensores del Chaco varios colegas mexicanos nos fueron contando las versiones correspondientes de este escándalo que nos movió a todos el tapete.

La ciudad ya luc√≠a tapizada de blanco y rojo, colores nacionales de Paraguay, y el ambiente era muy agradable. Hab√≠a en la gente la suficiente confianza en la victoria sobre Uruguay, as√≠ como nosotros la ten√≠amos por el partido contra Per√ļ por los antecedentes en este torneo.

Esa confianza empezó a desaparecer a los 15 minutos de juego cuando México perdía 2-0.

En los muchachos se notaba la desconcentraci√≥n que provoc√≥ el problema ya comentado y poco a poco fueron saliendo adelante. El estadio, que para estas instancias estaba casi lleno, festej√≥ poco los goles de Per√ļ, pero cuando la selecci√≥n mexicana emparej√≥ el marcador con dos goles de Luis Hern√°ndez la afici√≥n paraguaya celebr√≥ con m√°s alegr√≠a.

Quizás esa alegría significaba que ya faltaba poco para que llegara la hora. Entre cánticos en guaraní y castellano transcurrieron los segundos 45 minutos del partido de México. Los periodistas que nos encontrábamos en la tribuna sufrimos como nunca, porque con el 3-2 en contra se veía muy factible la derrota mexicana.

Y más cuando sendos remates de Palencia y Márquez fueron tapados en el área chica por el arquero peruano. Desde nuestra posición pensamos que eran goles pero la reacción posterior nos mostró lo contrario.

Pero que diferencia cuando a cinco minutos del final el jóven Torrado empató el encuentro y envió el duelo a tiros penales. Otra vez los fatídicos penalties. De nuevo ese fantasma que pesa sobre la historia nacional.

Nos tocó verlos en la otra portería, de frente, y de todas formas se sufre igual. Sinceramente todos los que estábamos en esa zona sentíamos que México ganaría ya que el estado anímico que mostró el equipo hacía el final del partido podía darles esa fuerza extra.

Y as√≠ ocurri√≥, M√©xico ejecut√≥ con maestr√≠a los cuatro disparos y venci√≥ de nuevo a Per√ļ. El estadio estall√≥ en j√ļbilo cuando Reynoso vol√≥ su disparo. Pero no por que M√©xico estuviera en semifinales, sino porque en breves minutos comenzar√≠a la verdadera fiesta.

El ambiente era impresionante. En tan pocos minutos qued√≥ en el olvid√≥ el emocionante partido que brindaron aztecas e incas. Ahora importaba Paraguay. Hab√≠a que darles con todo a los charr√ļas. Sin embargo lo que empez√≥ en fiesta termin√≥ en funeral.

Por la misma forma de definición Uruguay venció a los guaraníes y se clasificó a semifinales. Nosotros vimos el juego en el Centro de Prensa y el ambiente era tenso. Cuando concluyó el partido un silencio sepulcral invadió el lugar.

Había perdido el local. El anfitrión de la copa estaba fuera. Sólo quedaría para el final del evento la hospitalidad de este pueblo.

Salimos del Centro de Prensa y nos dirigimos de nueva cuenta a la terminal de camiones para tomar el de vuelta a Ciudad del Este, para estar presentes en otra fiesta, la de brasile√Īos y argentinos, en el gran cl√°sico de sud√°merica. Se fueron los colores rojo, blanco y azul de Paraguay, pero quedan vivos el verde, blanco y rojo de M√©xico.

Ojal√° y sea por una semana mas.

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