MAS QUE UN PARTIDO DE FUTBOL

Ciudad del Este, Par, 11 julio
por Alejandro Mayorga y Javier Villa (enviados mundosoccer.com).-

No importaba la sesi√≥n marat√≥nica del d√≠a de ayer. Que m√°s daba volver a viajar por autob√ļs 320 kil√≥metros de regreso a nuestra sede.

Hab√≠a que estar ah√≠, en el cl√°sico sudamericano, en un partido que a parte de ser el √ļltimo de la ronda de los cuartos de final, es un duelo donde chocan dos escuelas diferentes del futbol, dos aficiones distintas y dos tradiciones que tienen su peso en el mundo entero.

Llegamos de Asunci√≥n a las cuatro y media de la ma√Īana y a las diez ya est√°bamos en el centro de prensa esperando nuestras entradas para el gran partido. Despu√©s de recogidas, fuimos a Foz de Iguaz√ļ para obtener impresiones del equipo mexicano despu√©s de su victoria dram√°tica del d√≠a de ayer.

Tanto el técnico como los jugadores se mostraban tranquilos y no externaron ninguna preferencia por el rival del próximo miércoles. Saben que el duelo será muy difícil pero tienen todo el ánimo para seguir adelante. Ahora mas que nunca están unidos por el problema ya conocido por todos.

De regreso a Ciudad del Este, todav√≠a circulando por el territorio brasile√Īo el ambiente ya estaba en su apogeo. Era la una de la tarde y por las calles se ve√≠an autos brasile√Īos y argentinos apoyando a su respectivo equipo.

En varios restaurantes se podían apreciar las playeras verdeamarelha y blanquiazul separadas sólo por una mesa del lugar. Algunos cariocas ya cantaban y los argentinos se limitaban a escuchar.

La llegada al estadio la hicimos a las tres de la tarde y ya hab√≠a gente dentro del estadio. En las entradas al inmueble se observaban los diferentes "torcedores " brasile√Īos y las variadas barras del pa√≠s gaucho.

La sala de prensa ya estaba atiborrada de periodistas brasile√Īos y argentinos que hac√≠an las previas del partido. Por ah√≠ vimos pasar a Paulo Roberto Falcao qui√©n se dirig√≠a a una de las cabinas de transmisi√≥n.

Una hora después decidimos entrar a las gradas para tomar nuestro lugar correspondiente y en las tribunas ya se apreciaba todo el colorido de ambas aficiones.

Por un lado los argentinos con sus banderas de sus equipos locales, en especial la del Boca y River, y otras que se referían a tendencias políticas como la de "Fuerza Alfonsín" o "Juventud Peronista".

Pero hab√≠a una que se encontraba junto a esta √ļltima, del lado opuesto de donde nos encontr√°bamos en cuyo texto se le√≠a lo siguiente: Codesal y Brizio son Ladrones.

Por el otro, los brasile√Īos un poco menos apasionados cargaban con estandartes del Flamengo, Palmeiras u otro equipo popular. Cabe se√Īalar que tanto brasile√Īos como argentinos fueron separados de las tribunas para evitar cualquier disturbio.

Esa es la razón por la cual se distinguía muy bien a lo lejos, que sector era el carioca y cual el pampero. Al mismo tiempo los cantos de ¡Brasil, Brasil! Y ¡Dale Campeón, Dale Argentina! se perdían con el sonar de las hélices de varios helicópteros que hacían su arribo al estadio.

Estos, eran de gente que los hab√≠a alquilado para volar desde Foz de Iguaz√ļ y evitar el paso por veh√≠culo del Puente de la Amistad.

Sin duda las gargantas de los argentinos opacaban el clamor brasile√Īo. Conforme se aproximaba el inicio del encuentro el estadio se iba llenando y el ambiente crec√≠a.

Minutos antes de que la Banda del Colegio Militar hiciera su ingreso a la cancha para interpretar los himnos lleg√≥ la batucada. Ese grupo de 15 m√ļsicos y 6 bailarinas de samba cay√≥ a todos los presentes, Es impresionante la forma como tocan y el ruido que generan las percusiones.

El √ļnico momento en que dejaron de tocar fue en la entonaci√≥n de los himnos, lo dem√°s fue un concierto de baile y m√ļsica por espacio de dos horas sin parar.

Futbol Mundial se encontraba justo arriba de donde se colocó la batucada y pudo captar en imagen todo lo que significa estar dentro de este singular grupo.

Del otro lado los vivas a Palermo y Simeone no dejaban de parar y m√°s cuando Argentina se puso en ventaja. La explosi√≥n de j√ļbilo fue impresionante y el ruido ensordecedor.

Estar en un partido de esta naturaleza es una experiencia que pocas veces se puede contar. La pasi√≥n sudamericana es √ļnica y se nota en esta clase de cotejos. Conforme Brasil se empez√≥ a adue√Īar de las acciones la batucada toc√≥ m√°s fuerte.

La lucha de los dos rivales en la cancha se transport√≥ a las tribunas y mientras los argentinos gritaban de todo a los brasile√Īos, estos respond√≠an m√°s fuerte.

Cuando el encuentro estaba por concluir y Brasil vencía por dos goles a uno el Cielito Lindo versión portuguesa se hizo presente en la "torcida" mientras que los gauchos lloraban la falla de Roberto Ayala del penal que impidió a su equipo emparejar los cartones.

Al final se impuso la samba al tango y no cabe duda que vivir un partido como estos es √ļnico y sin igual. Muchas veces la emoci√≥n s√≥lo est√° en la cancha pero ahora tambi√©n se vivi√≥ en las gradas, con estas dos aficiones que le ponen un toque y sabor muy especial a un simple partido de futbol.

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