SALVATORE SCHILACCI

Una de las historias m谩s sorprendentes de los campeonatos mundiales de futbol se present贸 en el mundial de Italia 90. No se trat贸 de un equipo en particular o de alguna jugada que cambiara el rumbo del evento. Se refiere a la aparici贸n de un hombre que de la noche a la ma帽ana se convirti贸 en el "Salvador" de toda una naci贸n.

De ser un desertor escolar y hasta en alguna ocasi贸n ladr贸n de art铆culos peque帽os, Salvatore Schillaci lleg贸 al estrellato mundial en tan s贸lo siete juegos, los suficientes para convertirse en campe贸n goleador, y le dio a los "tifosi" una de la pocas alegr铆as que tuvieron de aquel torneo.

Nacido el 1 de diciembre de 1964 en la ciudad de Palermo, en la Isla de Sicilia, capital de la mafia italiana, Schilacci comenz贸 su carrera profesional en el Club AMAT Palermo en 1981.

En 1982 lleg贸 al Club Messina que en ese entonces jugaba en la Serie C del calcio. Desde un inicio, Salvatore se distingui贸 como un goleador nato, de gran movilidad en el 谩rea y oportunismo, cualidad que hace a los goleadores distintos a los dem谩s jugadores de campo.

En las divisiones inferiores de Italia estuvo hasta 1989. Jug贸 m谩s de 180 partidos y anot贸 61 goles. Siendo un total desconocido para los aficionados en general, fue contratado por la Juventus de Tur铆n en 1989, en la era post-Platini.

En esa 茅poca Italia se preparaba para albergar la Copa del Mundo. La squadra azzurrra, entre un mar de cr铆ticas por su accionar, se preparaba en base a partidos amistosos ya que ellos como equipo local ten铆an su lugar asegurado en la justa mundialista.

La era de Enzo Bearzot hab铆a concluido en el mundial de M茅xico 86 y con el se retiraron los Marco Tardelli, Paolo Rossi, Gaetano Scirea y Alessandro Altobelli, entre otros.

Una nueva generaci贸n de futbolistas hab铆a hecho su aparici贸n en la Eurocopa de 1988 en donde llegaron hasta semifinales. J贸venes como Paolo Maldini, Gianluca Vialli, Giuseppe Giannini, Walter Zenga, Carlo Ancelotti y Andrea Carnevale, dirigidos por Azeglio Vicini, ten铆an la misi贸n de dejar en el "Pa铆s de la Bota" la Copa FIFA.

Al equipo de Vicini se le criticaba entre otras cosas de su falta de gol, de que ten铆a muy buen funcionamiento en toda la cancha pero no hab铆a algui茅n confiable que enviara el bal贸n a la red. Para ese entonces el nombre de Salvatore Schillaci no pasaba en la mente de nadie.

"Toto" empez贸 a hacerse de fama por sus actuaciones con la Juventus. En esos a帽os la escena de la liga italiana era completamente dominada por el Milan de Gullit y Van Basten y el N谩poles de Maradona y Careca, pero Schilacci ayud贸 a su equipo a ganar la Copa Italia de la temporada 1989-1990 al derrotar con marcador global de 1-0 al Mil谩n.

Dos semanas despu茅s Salvatore y su equipo levantaron otro trofeo: el de la Copa UEFA, que consiguieron al vencer 3-1 (marcador global) a la Fiorentina. Schilacci no anot贸 gol en ninguna de las dos finales pero fue pieza importante en el ataque de los turineses. Conquist贸 15 goles en la liga y eso motiv贸 para que el t茅cnico nacional voltera sus ojos a Schilacci.

"Toto" lleg贸 a la selecci贸n como el 煤ltimo nominado en la lista final antes del cierre pero su lugar era la banca y no el cuadro titular. Vicini ten铆a ya definidos a sus dos delanteros: Vialli y Carnevale. 75 minutos fueron necesarios para cambiar la historia.

Italia fue puesta en el Grupo A del mundial junto a Checoslovaquia, Austria y los Estados Unidos. El 9 de junio de 1990, en el Estadio Ol铆mpico de Roma la selecci贸n italiana hizo su debut en el mundial: el rival era Austria, equipo de buena envergadura que ten铆a a Polster y a Rodax como sus dos armas principales. De todas formas parec铆a un equipo c贸modo para que Italia impusiera su condici贸n de local y obtuviera sus primeros dos puntos de la competencia.

La impotencia de la delantera italiana hizo desesperar a los m谩s de 70 mil aficionados que silbaban sin parar a su equipo. Faltando 15 minutos para el final Vicini no aguant贸 m谩s y se la jug贸. Sac贸 del campo a Carnevale y meti贸 al desconocido Salvatore Schilacci. Ese cambio modific贸 por completo la vida del nativo de Palermo. Tan s贸lo tres minutos bastaron para que el "Toto" empezara a escribir su nombre entre los inmortales.

Un s贸lido cabezaso tras centro de Vialli encendi贸 al Ol铆mpico de Roma. El jugador m谩s inc贸gnito de la nomina de Italia sali贸, al otro d铆a, en los t铆tulares de los diarios de toda Italia. Los azurri hab铆an ganado su primer partido del mundial a la vez que encontraron a su "angel salvador".

Para el segundo partido de la primera fase, ante Estados Unidos, Salvatore volvi贸 a la banca y Carnevale inici贸 el encuentro. Otro mal partido del delantero del N谩poles motiv贸 su salida casi al inicio del segundo tiempo. Pero esa noche, ni Schillaci ayud贸 a los italianos de dar uno de sus peores partidos en su historia mundialista. Cuando se prev铆a una goleada sobre los n贸veles norteamericanos una salvada en la linea evit贸 la catastrofe: el empate de Estados Unidos. Italia gan贸 1-0, calific贸 a la segunda fase pero su juego provoc贸 muchas cr铆ticas.

Ya calificada Italia sali贸 m谩s tranquila para enfrentar a Checoslovaquia. Vialli y Carnevale se quedaron en el banquillo; en su lugar ingresaron Roberto Baggio y Salvatore Schilacci. Ambos marcaron los goles con que los azzurri vencieron a los checos. Ambos no volver铆an a salir del cuadro titular de Italia.

En la segunda ronda la actuaci贸n del "Toto" fue m谩s que fant谩stica. Anot贸 el primer gol ante Uruguay, el cual fue considerado uno de los m谩s bellos del torneo y que abri贸 el camino para la victoria. En cuartos de final volvi贸 a marcar el solitario gol de Italia ante Irlanda el cual llev贸 a los de casa a jugar las semifinales.

Adem谩s sus cuatro goles hasta el momento lo ten铆an como l铆der entre los goleadores y en v铆a de obtener el Bot铆n Dorado.

Lleg贸 la tan esperada semifinal ante Italia jugada en N谩poles. Schilacci puso arriba a Italia al minuto 17 del primer tiempo pero un error de Zenga le permiti贸 a Cannigia empatar el juego. Argentina plante贸 el partido a su conveniencia, se defendi贸 bien y lo llev贸 hasta sus 煤ltimas consecuencias.

El "angel argentino" Sergio Goycochea, detuvo los penales de Donadoni y Serena y provoc贸 las frustraci贸n de m谩s de 57 millones de tifosi que vieron como su Italia quedaba fuera del mundial.

Todav铆a, en el partido por el tercer lugar Baggio y Schilacci volvieron a sacar la cara por la selecci贸n y sus dos goles le dieron a Italia el bronce. "Toto" termin贸 la competencia con seis tantos, se adjudic贸 el Bot铆n de Oro y se volvi贸 famoso en todo el orbe. Fue de lo m谩s rescatable de Italia en el mundial y s煤 n煤mero 19 en la playera se volvi贸 el jersey m谩s comprado por los aficionados.

El llamado "Padrino del Gol" (por su origen siciliano), sigui贸 jugando con Juventus terminado el campeonato del mundo pero su estrella se fue apagando paulatinamente. En dos a帽os marc贸 solo 9 goles con el cuadro de Tur铆n y para la temporada 92-93 firm贸 con el Inter de Mil谩n.

Antes, su baja de juego influy贸 en gran parte para que Italia quedara fuera de la Eurocopa de 1992 (otro fracaso para la rica historia futbol铆stica de esta naci贸n). Con Roberto Baggio en gran momento y la fulgurante aparici贸n de Pierluigi Casiraghi y Giuseppe Signori, los d铆as de Schilacci en la selecci贸n terminaron.

Su paso por el Inter tampoco fue cosa del otro mundo. 11 goles en dos temporadas. Su estrella se fue perdiendo en el firmamento y el nombre de Salvatore Schilacci se olvid贸 pronto de los amantes del calcio.

Antes del mundial de 1994 fue firmado por el Jubilo Iwata de Jap贸n con lo cual se convirti贸 en el primer jugador italiano de la historia en participar en el futbol japon茅s. La reci茅n creada Liga Profesional de Jap贸n se encarg贸 de contratar con grandes sueldos, nombres que fueran populares para atraer a la mayor cantidad de aficionados y que por consiguiente fueran carism谩ticos hacia la gente. As铆, llegaron a Jap贸n personajes como Dunga, Littbarski o Lineker que de inmediato fueron 铆dolos en sus respectivos equipos.

Salvatore no fue la excepci贸n y embon贸 perfectamente en el futbol japon茅s. Fue campe贸n goleador en tres temporadas consecutivas, 9 goles en 1994, 31 en 1995 y 15 en 1996.

Las lesiones fueron minando su accionar hasta que tuvo que retirarse por lo que no vivi贸 los mayores 茅xitos del Jubilo a nivel local y continental.

A pesar de no ser uno de los delanteros italianos m谩s afamados de todos los tiempos, un mes de gloria le bast贸 para dejar huella en todos los "tifosi" y sinceramente, la mayor alegr铆a que les dej贸 el mundial de Italia 90 fue el nombre de Salvatore Schilacci.


 

 
 
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31.5.2001
 
 
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