SEPP HERBERGER

Lo tacharon de ingenuo, chiflado y loco cuando vaticin√≥ a la prensa de su pa√≠s, que Alemania ten√≠a equipo para ganar el mundial de 1954 antes de iniciar el evento. En ese entonces, los ojos del mundo volteaban a Hungr√≠a, el gran equipo de Puskas, Kocsis, Czibor y compa√Ī√≠a que era el amplio favorito para adjudicarse la Copa Jules Rimet, y como prueba de ello meses antes hab√≠an derrotado a Inglaterra 6-3 y 7-1 en juegos amistosos. Todos menos Josef Herberger cre√≠an en Hungr√≠a, y el tiempo le dar√≠a la raz√≥n.

Nacido el 28 de marzo de 1897 en la ciudad de Manheim, Josef Herberger mejor conocido como el "Tío Sepp" defendió como jugador los colores de los clubs más importantes de su ciudad natal, el SV Waldhof y el VFR Manheim en tiempos en que Alemania se reponía de la derrota de la Primera Guerra Mundial.


Herberger, t√©cnico de la Rep√ļblica Federal Alemana por 28 a√Īos

Jugó desde 1916 a 1926 compaginando el futbol con el comercio. Después de este periodo marchó a Berlín en donde jugó con el Tennis Borussia y asu vez, se dedicó a estudiar Educación Física.

Obtuvo el t√≠tulo de esta profesi√≥n en 1930 y tras haberse retirado de las canchas acept√≥ dos a√Īos despu√©s el cargo de entrenador de la Asociaci√≥n Regional de Alemania. Era la √©poca del Partido Nazi y Adolfo Hitler en todo su esplendor y la exhaltaci√≥n de que Alemania era la mejor naci√≥n de todo el mundo.

En 1936, accedi√≥ al cargo de seleccionador nacional en reemplazo de Otto Nerz y ah√≠ empez√≥ un romance con el puesto de Bundestrainer por espacio de 28 a√Īos.

Herberger era conocedor y estudioso del juego pero m√°s que estratega, como lo eran Vittorio Pozzo o Hugo Meisl, era un gran motivador que sab√≠a sacar hasta el √ļltimo resquicio de sus pupilos para alcanzar el √©xito.

La primera experiencia de Herberger a nivel internacional fue en el mundial de 1938 celebrado en Francia, cuando la Segunda Guerra Mundial ya se asomaba al mundo. La participación tuvo matices dramáticos ya que meses antes de inicado el torneo, Hitler ordenó la unión de Austria con el país alemán. Por ende, los austriacos podían representar aAlemania como nación algo que fue reprobado por todos.

Ya en la Copa del Mundo, los germanos debutaron jugando contra Suiza, pa√≠s neutral que estaba en contra de la guerra que se avecinaba y que adem√°s ten√≠a temor a ser invadida por Hitler. El cuadro alem√°n hizo el saludo nazi antes de iniciar el partido y se llev√≥ una rechifla ensordecedora por parte del p√ļblico franc√©s. Los suizos jugaron motivados por todo el apoyo del p√ļblico y de la situaci√≥n. Empataron a uno en el juego y tuvieron que enfrentarse d√≠as despu√©s a los alemanes a los cuales vencieron 4-2 para dejarlos fuera. El Nazismo quedaba fuera de la Copa y Herberger tendr√≠a tiempo para cobrarse la revancha.

Con la guerra en su climax los mundiales se suspendieron y aunque Alemania estaba ocupada en el conflicto bélico, Herberger no cesó en aprender nuevos sistemas.

1950 marcó el regreso de los Campeonatos Mundiales de Futbol pero Alemania estaba castigada por la FIFA por los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y no fue a Brasil.

1953 marc√≥ el regreso del conjunto teut√≥n al plano internacional en partidos oficiales. Su eliminatoria la gan√≥ de manera f√°cil, con tres victorias y un empate sobre Noruega y Sarre. Ante el ahora territorio alem√°n se enfrent√≥ con quien ser√≠a su sucesor muchos a√Īos despu√©s: Helmut Schoen.

Alemania lleg√≥ a Suiza sin calidad de favorito pero con la intenci√≥n de hacerle ver al mundo entero que a pesar de la derrota en la guerra, el orgullo alem√°n ya estaba reestablecido. Adem√°s, hab√≠a que ense√Īar que el pueblo germano era m√°s que Hitler y Nazismo y con el futbol estaban dispuestos a mostrarlo.

Fueron puestos en el mismo grupo que los contendientes al t√≠tulo, Hungr√≠a, y con dos naciones desconocidas en el √°mbito futbolero: Turqu√≠a y Corea del Sur. El extra√Īo sistema de competencia de la primera fase suger√≠a que cada equipo jugara con dos y no con los tres rivales de su grupo. Si hab√≠a empate en puntos se jugaba un partido de desempate ya que la diferencia de goles no contaba.

Herberger, astuto como el solo y "viejo lobo de mar", empezó a hacer cuentas para ver que necesitaba Alemania para avanzar a la segunda fase. Después del primer triunfo ante Turquía por cuatro goles a uno llegó a varias conclusiónes: De mil partidos ante los turcos, su equipo estaba en condiciones de derrotarlos en 999 de ellas porque simplemente eran mejores.

Pod√≠a descanzar a varios suplentes ante Hungr√≠a ya que se prev√≠a que Turqu√≠a le ganar√≠a a Corea y que volver√≠an a jugar contra ellos en el desempate. Con muchos suplentes, Hungr√≠a tendr√≠a un partido f√°cil ante Alemania adem√°s de que les daba un falsa sensaci√≥n de seguridad y por √ļltimo, calificando los h√ļngaros en primer lugar tendr√≠an que enfrentarse en las fases subsiguientes a cuadros sudamericanos queeran m√°s t√©cnicos y tozudos. El segundo puesto del grupo 2 jugar√≠a en cuartos de final y, en caso de avanzar, las semifinales con equipos de Europa a los que por supuesto Herberger conoc√≠a mejor. Con todos estos c√°lculos, el "Mago" Herberger ya sab√≠a el camino para llegar al triunfo.

El partido contra el "Ballet Magyar" terminó en favor de Hungría 8-3 (la peor derrota en mundiales para Alemania), que se regocijó a placer con jugadas y goles excelsos ante la decepcionante mirada de más de 50 mil fanáticos germanos que viajaron a Basilea para ver a su equipo. En ese momento nadie creyó en Alemania, sólo Sepp Herberger.

Es un secreto a voces que otra de sus tácticas fue mandar a su zaguero Liebrich a lesionar deliberadamente a Puskas porque Herberger prevía que ambos equipos se enfrentarían más adelante. El puntapié en el tobilló que esa tarde sufrió Puskas lo dejó en inferioridad física durante el resto del torneo, situación que afectaría en demasía el desenlace de la Copa del Mundo.

Alemania volvió a jugar contra Turquiá y ganó de nuevo (ahora 7-2). Jugó los cuartos de final contra Yugoslavia y ganó mientras que Hungría sufría bastante para despachar a Brasil. En semifinales Alemania venció categoricamente seis goles a uno a Austria y Hungría tuvo que sufrir 120 minutos para derrotar a Uruguay, los campeones reinantes.

Con Alemania a la alza, sin lesionados y con mucha moral Herberger y sus pupilos se volvieron a enfrentar a Hungría en la gran final. La historia sería diferente.

A pesar de empezar perdiendo dos goles a cero en los primeros minutos del encuentro, los alemanes tuvieron el car√°cter suficiente para sobreponerse. Adem√°s, Herberger, que tambi√©n era un tipo con suerte, recibi√≥ la mejor noticia de su vida en la ma√Īana de la final. Sobre el cielo de Suiza llov√≠a copiosamente, lo que provoc√≥ que el terreno de juego se enlodara considerablemente y el estilo de juego de Hungr√≠a, de trazos de primera intenci√≥n y m√°s t√©cnico, se arruinara por completo. El estado de la cancha era propicio para el juego f√≠sico y de fuerza, algo que por siempre ha dominado Alemania y que perjudicar√≠a a los h√ļngaros totalmente.

Los germanos empataron a dos antes de que se cumplieran los veinte minutos de partido e influy√≥ notablemente los cambios que sobre la marcha, despu√©s del segundo gol h√ļngaro hizo Herberger: Primero, cambi√≥ la forma de marcar de su defensa y dispuso un esquema que le servir√≠a hasta el final del partido. Dos laterales sobre los punteros, mand√≥ a Liebrich a marcar a Puskas (quien estaba intimidado por lo ocurrido en el primer juego) y Rudolf Mai retroced√≠a para marcar a Kocsis. La linea de cuatro era la √ļnica forma de parar el ataque h√ļngaro.

Luego, orden√≥ a su creativo Fritz Walter que en lugar de preocuparse por marcar a Boszik invirtiera los papeles y se dedicara a construir. Como al h√ļngaro no le gustaba el trabajo de marcaci√≥n, Walter se convirti√≥ en el eje de su equipo por espacio de 80 minutos.

Y por √ļltimo, aplic√≥ su vieja teor√≠a de que un gol conquistado inmediatamente despu√©s de otro vale el doble sicologicamente. Cuando Hungr√≠a segu√≠a festejando el segundo tanto Alemania descont√≥ por conducto de Morlock y ah√≠ dio un giro de 180 grados el partido.

Helmut Rahn empató a dos, Hungría se lanzó con todo pero el barro, lodo y potencia física alemana fueron sus obstáculos. Alemania se fue agigantando y tomó el mando del juego. Herberger sabía que su profecía estaba por cumplirse y cuando Rahn, con un disparo de zurda fuera del área a los 84 minutos de juego sentenció el partido todo el pueblo alemán le rindió honores.


Herberger y Fritz Walter con la Copa Jules Rimet)

Una victoria en base al espíritu de lucha, confianza y amor a la camiseta que es recordada como una de las sorpresas más grandes del siglo.

Si Herberger ya era conocido y apreciado en el ambiente futbolístico, su nombre y figura a raiz del triunfo de 1954 se volvieron inmortales.

Dirigió con gran éxito a la selección de Alemania en el mundial de 1958 en donde cayeron en semifinales con Suecia para dejar el trono vacante. Estuvo presente en Chile 62 donde Alemania perdió en cuartos de final y tras ese mundial se retiró de la dirección técnica cediendo la estafeta a su auxiliar de toda la vida: Helmut Schoen.

Sepp Herberger cre√≥ una escuela en lo que se refiere a dirigir a un equipo. Utiliz√≥ a la perfecci√≥n sus conocimientos del juego con la cuesti√≥n sicol√≥gica, algo totalmente necesario cuando las cosas no marchan bien. Nadie como el para exhaltar el nacionalismo y cari√Īo por su pa√≠s y extraer de lo m√°s rec√≥ndito de sus jugadores el √°tomo de energ√≠a suficiente para cambiar el destino de un partido.

Guió al equipo germano cuatro décadas con un saldo al final de 92 victorias, 26 empates y 44 derrotas. Vivió y formó grandes generaciones de futbolistas alemanes que abarcaron desde Fritz Walter, Morlock, Mai, Rahn, Eckel y Turek entre otros hasta Uwe Seeler, Karl Heinz Schnellinger y Helmut Haller.


Herberger junto a Karl Rappan en 1962

Cuando el 28 de abril de 1977, víctima de una complicación cardiaca Josef Herberger falleció, todo el pueblo alemán le rindió tributo. A su funeral asistió el propio canciller alemán Helmut Schmidt quién recordó el título mundial de 1954 como un éxito personal en la vida del "Tío Sepp", que al margen de su significación deportiva, contribuyó al engrandecimiento de la nación.

Y vaya que si Alemania ha sido grande a partir de aquel milagroso 1954.

 
   
 

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