LUIS MONTI

Despu茅s del mundial de Inglaterra en 1966 la FIFA implant贸 una nueva regla: ning煤n jugador que haya vestido aunque sea por una sola vez la camiseta nacional de su pa铆s puede portar otra playera en un futuro; cuando se trae la insignia nacional en el pecho y se juega por ella queda grabado para siempre en el coraz贸n.

Por supuesto que esta declaraci贸n 30 a帽os antes no pasaba por la mente de los federativos ya que era com煤n que los jugadores se nacionalizaran para jugar con el pa铆s que quisieran cuando ya hab铆an vestido otra casaca.

Y uno de los m谩s famosos en este rubro es el argentino Luis Monti, un caso 煤nico en la historia mundialista por tener la distinci贸n de haber jugado dos finales de Campeonato Mundial representando a dos naciones diferentes.

"Doble Ancho" como se le conoc铆a en el medio futbol铆stico por la gran cantidad de terreno que cubr铆a naci贸 en 1901 y jug贸 para dos clubes de tradici贸n: Boca Juniors y San Lorenzo de Almagro, con el cual vivi贸 sus mejores d铆as.

Monti se convirti贸 en uno de los mejores centromedios del futbol argentino durante la d茅cada de los veinte y ayud贸 a su escuadra de Almagro a conquistar los campeonatos de 1923 y 1924 de la Asociaci貌n Amateur de Futbol, y en 1927 en la Primera Divisi贸n.


Cherro, Evaristo y Monti paseando por Montevideo

A su vez Luisito colabor贸 con el triunfo de la albiceleste en el Campeonato Sudamericano de 1927 y para ese entonces formaba con Evaristo, Peucelle y Orlandini un media temible.

En 1928 se otorg贸 la sede para el primer mundial de futbol a Uruguay y la guerra de palabras entre los vecinos del R铆o de la Plata comenz贸 a tomar tintes de dramatismo.

El 煤nico obstaculo que ten铆an los celestes en su camino hacia el t铆tulo eran los argentinos as铆 que los aficionados uruguayos comenzaron una campa帽a de desprestigio que incluy贸 desde silbidos de la tribuna hasta amenazas de muerte.

Entre los m谩s afectados estaba Luis Monti quien ya ten铆a fama de rudo y sucio y de conseguir lo que quisiera a cualquier costo.

Desde el primer partido, contra Chile, y despu茅s contra Francia, el mediocampista pampero recibi贸 toda clase de improperios.

En un momento de desesperacion contra los chilenos estuvo a punto de lidiarse a golpes con un contrario pero de inmediato se acord贸 de las palabras del Dr. Rouquette, delegado argentino, qui茅n le hab铆a pedido toda la mesura posible para no envenenar el ambiente.

Todo esto fue minando el 谩nimo de Monti a tal grado que solicit贸 su regreso a Buenos Aires a mitad de competencia. Tuvo que llegar a Montevideo una delegaci贸n especial para convencerlo de que siguiera hasta el final.

Argentina despach贸 en semifinales a Estados Unidos por 6-1 con un gol de Monti y con esto se daba la final deseada. Los dos rivales frente a frente. La guerra estaba declarada.

Uno de los principales blancos era Monti. La gente conoc铆a sus aptitudes y a la vez sus debilidades.

Monti era el hombre ideal para anular al cuadro celeste en la media cancha pero su posibilidad estaba basada en rasgos de personalidad antes que en calidad futbol铆stica.

No se pod铆a transformar de la noche a la ma帽ana a Luis Monti en un jugador caballeroso y delicado. Y un d铆a antes de la final las amenazas se redoblaron.

La atm贸sfera se hab铆a vuelto hostíl y Monti decidi贸 no jugar el partido.

El sab铆a que con semejante temor no era 煤til a su equipo y desde la capital bonairense lleg贸 otra delegaci贸n para convencerlo.

Medio d铆a tardaron en sacarle el s铆 y ahora ven铆a la segunda parte; querer que jugara fuera de su estilo habitual para evitar la batalla campal. Para Monti era demasiado.

Y aunque Monti alineo esta tarde hist贸rica del 30 de julio no pes贸 en el juego. Se le ve铆a dormido, temeroso e imp谩vido. Luis y la albiceleste perdieron la primera final de la historia 4-2. Este era el primer cap铆tulo de la novela que despu茅s tendr铆a un final feliz.

Despu茅s de la final y ante las culpas que recibi贸 del pueblo argentino por dejarse amedrentar Monti emigr贸 a Italia, se enrol贸 con la Juventus y gan贸 cuatro scudettos.

La carrera de Monti hab铆a revivido y Vittorio Pozzo, t茅cnico italiano para el mundial de 1934, decidi贸 invitarlo a jugar con la squadra azzurra. Los "oriundi", como se les conoc铆a en Italia a los argentinos de padres italianos, eran bien aceptados en el pa铆s de la bota y Monti no lo dud贸 en ning煤n momento. Era la oportunidad de la revancha.

La funci贸n de "Doble Ancho" en la cancha era indespensable para el cuadro de Pozzo.

No hab铆a nadie en Italia que cubriera el terreno como lo hac铆a Monti y que a su vez abasteciera de balones a los extremos.

El era el enlace ideal entre el talento de Meazza y la soberbia en la zaga de Monzeglio.

Sin embargo Monti e Italia ten铆an un problema. Benito Mussolini, el l铆der fascista, quer铆a a toda costa la victoria en el mundial e insinu贸 a los seleccionados que los fusilar铆a si no consegu铆an el t铆tulo.

Esto era demasiado para Luis qui茅n m谩s adelante comentar铆a con cierta iron铆a,"si en Uruguay ganaba me mataban, y si en Italia perd铆a me fusilaban. Era mucho para un jugador de aquella 茅poca".

A pesar de esto el ambiente era m谩s propicio.

El mundial era en Italia y los aficionados estaban con ellos.

Teniendo como rivales a cuadros de la jerarqu铆a de Espa帽a y Austria en las rondas de Cuartos de Final y Semifinales respectivamente, Italia avanz贸 a la final y Monti ayud贸 mucho a la causa.

Su forma de jugar se hab铆a dulcificado un poco, a petici贸n de Pozzo, y queda para la historia que en el duelo contra Austria, en semifinales, le toc贸 marcar a Matthias Sindelar, el jugador m谩s habilidoso del mundo en aquella 茅poca, y no le cometi贸 un s贸lo foul.

El 10 de junio Monti jug贸 su segunda final consecutiva y ahora le toc贸 sonreir.

Aunque Checoslovaquia puso en aprietos a los italianos por espacio de 80 minutos, los goles de Orsi, otro oriundi, y Schiavo, en tiempo extra, sentenciaron el encuentro.

Mussolini, Pozzo, los tifosis y Monti pod铆an dormir tranquilos, Italia era Campe贸n del Mundo.

Todav铆a Monti sigui贸 jugando despu茅s del mundial y en 1939 decidi贸 ponerle fin a su carrera.

En total jug贸 9 partidos en mundiales y anot贸 2 goles.

Ya retirado se dedic贸 a la direcci贸n t茅cnica en su natal argentina. Monti es recordado en la pampa por su coraje, entrega y dedicaci贸n al juego.

Fue parte de una guerra sucia y por eso es recordado con cari帽o por los aficionados.

Adem谩s fue el prototipo del medio de contenci贸n que con su sola presencia impon铆a respeto a los contrarios.

Y vaya que si Monti era respetado.

 
   
 

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