IX Campeonato Mundial de Futbol
MEXICO 1970
Del 31 de mayo al 21 de junio de 1970

GRUPO 3
GRUPO 4
México Uruguay Inglaterra Perú
U.R.S.S. Israel Brasil Bulgaria
Bélgica Italia Checoslovaquia Alemania Occ.
El Salvador Suecia Rumania Marruecos

 
Cuartos de Final
Semifinal

3er. Lugar
Final

Líderes de Goleo:

10 G. Muller (Alemania)
7 Jairzinho (Brasil)
6 T. Cubillas (Perú)

MEXICO 1970, EL MUNDIAL DE PELE Y LA MAGIA DEL TRICAMPEON BRASIL

El IX Campeonato Mundial de Futbol, organizado por México en 1970, pasó a la historia por ver coronarse a Brasil con toda la magia de su juego, convirtiéndose el scratch du oro en ganador de la Copa Jules Rimet, de la mano de O`Rei "Pelé".

La escuadra verde amarelha se robó el corazón de los mexicanos y se convirtió en el primer seleccionado del mundo en coronarse en tres copas del mundo: Suecia 1958, único americano que ha ganado en Europa, Chile 1962 y México 1970, para agenciarse por ello la Jules Rimet, trofeo que años más tarde fue robada y cuyo paradero se desconoce.

Esta novena fiesta del balompié tuvo dos variantes importantes en el reglamento de competencia: la FIFA autorizó que cada equipo pudiera hacer dos cambios de jugadores durante cada encuentro, norma aceptada por la International Board en 1967.

En segundo lugar, los árbitros fueron habilitados con las tarjetas amarillas, de amonestación, y la roja, de expulsión, para frenar el juego brusco que apareció en el mundial anterior, realizado en Inglaterra en 1966. Afortunadamente, las coloradas no fueron requeridas, para hacer de México el Mundial más limpio.

Fue el 8 de octubre de 1964, durante el Congreso de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), realizado en Tokio, cuando México fue designado sede de la máxima fiesta del balompié, en una elección en la cual tuvo a Argentina como único adversario.

En la votación recibió el apoyo de 52 asociaciones, por 36 que respaldaron a los suramericanos y hubo siete abstenciones. El hecho de que el país albergaría las olimpiadas en 1968 y tendría las instalaciones propicias para el Mundial, además de contar con una situación política muy estable, fueron argumentos de mayor peso para ganar la sede.

Guillermo Cañedo fue el presidente del comité organizador, el hombre fuerte que guió a México a conseguir la realización de este mundial.

Años más tarde, Cañedo ocuparía la vicepresidencia de la FIFA, se convertiría en mano derecha del titular del organismo, el brasileño Joao Havelange, y ayudaría para que en 1986 México volviera a ser sede de una Copa del Mundo, en sustitución de Colombia.

El primero de febrero de 1968, la comisión organizadora de la FIFA dio a conocer que 71 países participarían en el proceso eliminatorio, a efectuarse entre el primero de marzo de ese año y el 31 de diciembre de 1969.

Hubo 14 boletos en juego para completar a los 16 participantes, con México como país sede, e Inglaterra, campeón defensor, seguros invitados. La distribución de las estafetas sería de ocho más para Europa, tres de Suramérica, otro de la Concacaf, uno por Africa, así como uno entre naciones de Asia y Oceanía.

Rumanía, que eliminó sorpresivamente a Portugal; Checoslovaquia, que hizo lo propio con Hungría; Italia, Unión Soviética, Suecia, que también superó inesperadamente a Francia; Bélgica, Alemania Federal y Bulgaria fueron los ocho países europeos calificados.

En la eliminatoria de la Confederación Suramericana de Futbol, la selección de Perú fue superior a Argentina y Bolivia, para ganar el Grupo Uno. El sector Dos tuvo a Brasil como líder al triunfar en sus seis partidos, con cosecha de 23 goles marcados y sólo dos recibidos para ser el seleccionado con mejores resultados de este proceso en todo el mundo. Uruguay ganó invicto su clasificación en el Tres.

Respecto a Asia y Oceanía, seis naciones tomaron parte en la fase eliminatoria, tras el retiro sin jugar de Corea del Norte. Australia ganó el subgrupo 1 y peleó contra Rhodesia (Zimbabwe) el derecho de calificar a la final, dejándola fuera en un tercer choque después de empates a cero y un gol, respectivamente, en sus duelos de ida y vuelta.

Debieron enfrentar posteriormente a Israel, vencedor del subgrupo 2, que los dejó fuera al derrotarlos 1-0 en Tel Aviv y empatar a cero en el pago de la visita a Sydney.

Respecto a Africa, hubo tres rondas para pelear por el único pase. En la primera, Túnez superó a Argelia, Marruecos eliminó a Senegal en tres juegos, Libia hizo lo propio con Etiopía, Zambia cayó con Sudán y Nigeria dejó fuera a Camerún. Ghana se unió a los vencedores y volvió a jugarse por parejas a visita recíproca la segunda ronda.

Sudán echó fuera a Etiopía y Nigeria a Ghana, mientras que Túnez y Marruecos empataron hasta en un tercer choque (0-0, 0-0 y 2-2). En un sorteo, los marroquíes recibieron la suerte para avanzar.

En la tercera, jugaron entre sí Marruecos, Sudán y Nigeria; los primeros fueron líderes al ganar cinco de ocho puntos posibles.

En el área de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe hubo dos fases. En la primera se formaron cuatro subgrupos, que fueron ganados por Honduras, Haití, El Salvador y Estados Unidos.

Para la segunda parte, los caribeños dejaron fuera al cuadro de las barras y las estrellas, en tanto que catrachos y cuscatlecos llevaron al extremo su enfrentamiento al provocar que se diera la Guerra del Futbol, en 1969. A consecuencia de agresiones e insultos entre aficionados y los propios jugadores ambos países llegaron a un conflicto bélico.

Después de que cada uno obtuvo sendas victorias como locales, El Salvador se impuso en un tercer duelo. Posteriormente, los centroamericanos clasificaron al vencer a Haití, aunque requirieron también de un tercer choque de desempate, que terminó 1-0.

Los 16 participantes fueron distribuidos en cuatro grupos y cinco sedes. En el Uno, con la capital mexicana como escenario quedaron México, la URSS, Bélgica y El Salvador; el Dos lo integraron Uruguay, Israel, Italia y Suecia, cuyos partidos se disputaron en Puebla y Toluca.

En el Tres, todos los partidos se efectuaron en el Estadio Jalisco, de Guadalajara, con Inglaterra, Rumanía, Checoslovaquia y Brasil como protagonistas; y el Cuatro, con León como sede, lo formaron Alemania Federal, Perú, Bulgaria y Marruecos.

La IX Copa Mundial arrancó el 31 de mayo de 1970 con un mepate 0-0 entre México y la Unión Soviética, bajo el arbitraje del alemán Kurt Tschensher, en el Estadio Azteca, majestuoso escenario construído para el torneo específicamente, con un aforo para 114 mil espectadores comodamente sentados.

Rodó el balón Adidas luego de una sencilla pero emotiva ceremonia de inauguración, donde el entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, fue el encargado de dar el discurso de apertura, acompañado en el palco de honor por el británico Sir Stanley Rous, presidente de FIFA, y de Guillermo Cañedo, titular del comité organizador del Mundial.

El empate dejó insatisfechos a los presentes, mientras que en el otro duelo del grupo, Bélgica venció 3-1 a El Salvador. Después, el 7 de junio, el Tricolor venció 4-0 a los centroamericanos con dos goles de José "Cabo" Valdivia (minutos 44 y 46), Javier Fragoso (58) y Juan Ignacio Basaguren (78). El 11 superó a los belgas con gol de pena máxima a cargo de Gustavo "Halcón" Peña, al minuto 15.

Así, calificó como segundo sitio de su escuadrón por tener un gol menos respecto a los soviéticos, quienes se impusieron 4-1 a Bélgica y 2-0 a El Salvador. Fue así que México avanzó por primera vez en su historia a la segunda ronda de un mundial, aunque el hecho de acabar en segundo lo obligó a viajar hacia Toluca para enfrentar a Italia.

Aquellos triunfos ocasionaron que el pueblo mexicano saliera a las calles a festejar en el Angel de la Independencia, además de las avenidas Insurgentes y Paseo de la Reforma, como los sitios para celebrar.

Dentro del Grupo Dos, con el Estadio Cuauhtémoc como escenario, Italia (4 puntos) y Uruguay (3) ganaron su calificación, donde Suecia (3) quedó marginado por menor diferencia de goleo con respecto a los charrúas, mientras que los debutantes israelíes fueron últimos, con dos unidades.

La fiesta del futbol tuvo su sede en Guadalajara, donde Brasil, de la mano de su estrella Edson Arantes do Nascimento "Pelé", hipnotizó a todos con su futbol. Primero goleó a Checoslovaquia 4-1, mientras los ingleses, campeones defensores, apenas vencían 1-0 a los rumanos.

Después se impuso a los británicos 1-0, en tanto que Rumanía ganó 2-1 a los checoslovacos, en juego dirigido por el árbitro mexicano Diego de Leo.

Finalmente, la verde amarelha venció 3-2 a los pupilos de Angelo Nicolescu con dos tantos de "Pelé" y el cuarto del torneo para Jairzinho, quien concluyó en segundo lugar entre los artilleros en la justa.

El equipo inglés, que ya contaba con Bobby Moore, detenido en Colombia por supuestamente robar una joya cuando su selección ya viajaba hacia México, amarró su pase al vencer a la decepción checoslovaca.

En el cuarto escuadrón, Alemania Federal y Perú hicieron valer su mejor futbol sobre Bulgaria y Marruecos. Los germanos victimaron 2-1 a los norafricanos y 5-2 a los europeos.

A su vez, el cuadro dirigido por Waldir Pereira "Didí", dispuso 3-2 de los búlgaros, juego donde Dinko Dermendiev anotó en el Campo Nuevo, de León, al minuto 13, el primer gol de esta copa del mundo. Después, Perú goleó 3-0 a los marroquíes.

La diferencia por el primer lugar fue la victoria de los teutones sobre los incas 3-1 en León, con gran actuación del "Torpedero" Gerd Müller en el primer tiempo, en choque dirigido por el mexicano Abel Aguilar.

Los cuartos de final depararon dos encuentros de gran nivel: Brasil-Perú, en el Estadio Jalisco, así como Alemania-Inglaterra, en el Campo Nuevo, de León, ambos programados para el 14 de junio.

Sin embargo, los ojos de los mexicanos estuvieron más atentos de lo sucedido en el Estadio Toluca 70, pues el equipo de casa, cuyo entrenador era Raúl "Guero" Cárdenas, buscaría superar al bicampeón Italia (1934-38) para mantenerse vivo en el certamen.

La tempranera delantera tomada por los mexicanos, quienes al minuto 13 ya ganaban con anotación de José Luis "Calaca" González, se fue a tierra ante el mejor nivel de los azzurri. El cuadro dirigido por Ferruccio Valcareggi dio la vuelta con goles de Angelo Domenghini (26), Luigi Riva (63 y 78) y Gianni Rivera (69).

Acabó así el sueño de los anfitriones y la afición, que se volcó a apoyar a Brasil. En el duelo entre la verde amarella y los incas, el mundo comprobó que el juego desarrollado por Brasil tenía una magia especial; Perú, que tenía uno de los mejores equipos de su historia, no pudo hacer nada frente a ello y cayó 2-4.

En León se repitió la final de la anterior Copa Mundial Inglaterra 1966 ante unos 24 mil aficionados. El defensa Allan Mullery (31) y el atacante Martin Peters (50), para sorpresa de todos, colocaron a los germanos contra la pared, luego que habían sido los más contundentes en la primera fase con diez anotaciones marcadas.

Franz Beckenbauer, ejemplo clásico del jugador germano, anotó el 2-1 en el minuto 68 y a nueve del final, Uwe Seeler logró el gol que mandó el juego a tiempos extras.

El 2-2 se mantuvo al concluir el primer tiempo suplementario, pero en el segundo apareció el "Torpedero" Gerd Muller, quien por fin pudo eludir la doble marcación de Brian Labone y Bobby Moore, para dar rumbo definitivo al duelo y destronar a los británicos con su octavo gol del torneo.

En la otra serie, Víctor Espárrago anotó en el minuto 117 el tanto que colocó a Uruguay en semifinales y que dejó fuera a la URSS. A tres minutos de que el árbitro holandés Lavolens Van Ravens decretara el final del segundo lapso extra apareció el charrúa, aunque la suerte deparó que Brasil fuera su próximo rival en otro duelo entre suramericanos.

La celeste no fue adversario para los cariocas, quienes los liquidaron 3-1 en el Estadio Jalisco el 17 de junio, victoria que ayudó para hacer olvidar un poco el "Maracanazo" de 1950.

Muy recordada en este juego es una acción en la que "Pelé", tras eludir con gran finta al arquero Mazurkiewicz en su salida y con la portería abierta cruzó su tiro a la derecha, cuando los espectadores ya coreaban el gol.

No obstante que hasta entonces 28 partidos habían sido disputados en este mundial, y mucho más en las ocho ediciones anteriores, el mundo aún viviría para presenciar uno de los choques inolvidables en la historia.

La semifinal entre Alemania e Italia, denominado el Juego del Siglo, mantuvo a los espectadores al filo de las butacas casi todo el duelo, pero no los dejó sentarse durante los tiempos extras.

Jugado el 17 de junio, la confrontación tuvo su primera emoción cuando Roberto Bininsegna adelantó a los italianos apenas a los siete minutos de acción, para que después, fiel al catenacio, los azzurri soportaran toda la artillería de los panzers alemanes, quienes estaban en esta instancia por cuarta ocasión en los recientes cinco mundiales.

A punto de que su rival cruzara el río, el germano Karl Heinz Schnellinger, quien paradojicamente jugaba para el Milán, rompió por fin con la resistencia italiana para mandar el juego a períodos suplementarios al minuto 90. Los jugadores lombardos quedaron tendidos sobre el césped tras este gol.

Alemania, que jugaba así su segundo duelo consecutivo en alargue, colocó el juego 2-1 a su favor con el noveno tanto de Gerd Muller, apenas al minuto cinco del primer tiempo extraordinario.

No obstante, el zaguero Tarciso Burgnich, quien había fallado en el gol de Schnellinger, emparejó el encuentro a dos, al minuto nueve, y en el 13 Luigi Riva puso nuevamente adelante a los italianos.

Sin poder hacer cambios porque había agotado sus sustituciones, el técnico Hellmuth Scheen mandó a los suyos con todo en busca del empate. El defensa Franz Beckenbauer terminó el partido con el hombro dislocado y el brazo izquierdo protegido por una vendoleta, no podían dar ventajas.

Apareció nuevamente Muller para igualar a tres goles los cartones, a cinco minutos para la conclusión del tiempo, pero Luigi Rivera decretó el 4-3 final, cuando los aficionados teutones aún festejaban el empate a tres, para colarse al juego por el título contra Brasil.

En el choque por el tercer lugar, disputado el 20 de junio en el Coloso de Santa Ursula, Alemania debió conformarse con vencer 1-0 a Uruguay, con gol de Wolfgang Overtah, a pase del "Torpedero" Muller, quien acabó como líder de los artilleros, con diez tantos, sólo tres abajo de la marca del francés Just Fontaine, quien marcó 13 en el Mundial de Suecia 1958, donde los galos fueron terceros.

La figura del partido fue el guardameta Horst Wolter, quien jugó su primer duelo del mundial, luego que el titular Jozef Maier fue enviado a la banca por el timonel, para darle oportunidad a su otro arquero. Sus intervenciones en la mayoría de las acciones y en otras en el travesaño impidieron a los celestes mínimo igualar el juego.

El 21 de junio concluyó la fiesta cuatrienal con un banquete futbolístico en el Estadio Azteca, con la final entre Italia y Brasil, en un juego donde cualesquier de los contendientes podía agenciarse la Copa Jules Rimet, que sería entregada al primer país con tres títulos en copas mundiales de futbol.

Los azzurri habían conquistado el trofeo en las justas de Italia 1934 y Francia 1938, en tanto que los brasileños lo habían hecho más recientemente, en Suecia 1958, para ser el único país americano capaz de erigirse monarca en territorio europeo, y Chile 1962.

Para este choque, dirigido por el alemán oriental Rudolf Glockner, apareció por todo lo alto la magia de Edson Arantes do Nascimento "Pelé" para guiar a Brasil a la victoria. O`Rei puso al frente a la verdeamarella en el minuto 18 con sólido frentazo que entró pegado al poste izquierdo, sin que Enrico Albertosi pudiera impedirlo.

Roberto Boninsegna empató el partido 1-1 veinte minutos más tarde, marcador con el cual se fueron al descanso, al cabo del cual el cansancio por el choque frente a Alemania empezó a causar estragos en los europeos.

En el complemento apareció por los azzurri algo de juego rudo para intentar detener a los hábiles cariocas, pero entre Pelé, Roberto Rivelino, Tostao y Jairzinho lograron desequilibrar a la zaga rival. Finalmente, al minuto 66 vino un potente zurdazo de Gerson, a pase de "Pelé" para el 2-1 brasileño.

El propio Edson Arantes puso un servicio con la testa para que Jairzinho marcara el tercer gol del scratch du oro en el minuto 71. Italia no pudo reaccionar y al 86 vino el cerrojazo al triunfo de los suramericanos. La jugada está presente en la mente de aficionados de todo el mundo por la elaboración de la misma y su culminación.

Jairzinho condujo un avance por el costado izquierdo y tocó hacia "Pelé", quien recibió por la media luna. El astro hizo gala de ese don de poner pases sin ver la colocación del compañero, y como si adivinara el arribo de un coequipero al área sirvió de lujo exacto para que Carlos Alberto, quien llegó por la derecha, para prender cruzado el balón con fuerza y venciera a Albertosi.

Ese fue el colofón a un mundial donde la magia puesta por Brasil es de las últimas ocasiones en que se ha visto futbol y espectáculo durante las copas del mundo, seguido por la "Naranja Mecánica", de Holanda, en Alemania 1974.

 
   
 

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