Y NOS FUIMOS DE EXPLORADORES

Hoy sŠbado fue un d√≠a muy diferente al de todos los que hemos estado en Corea. Debido a su partido de ma√Īana ante la selecci√≥n de Francia, M√©xico entren√≥ a las 10.30 en el Campo Seobu, muy cerca del complejo industrial de Hyundai, al este de la ciudad, raz√≥n por la cual tuvimos toda la tarde para intentar descubrir algo nuevo de Ulsan.

Como la Selección Francesa tuvo acceso al entrenamiento a las 19.30, decidimos que un buen lugar para visitar y escribir de el, y que de paso quedara cerca de la práctica de la tarde era el Monte Munsu, uno de los lugares más míticos y antiguos de la Ciudad de Ulsan y en el cual se creé tuvo sus orígenes este gran puerto.

Tomamos un taxi con dirección al estadio ya que el Santuario de Munsuam se encuentra como a 10 minutos de el. El cerro colinda con la zona donde está el estadio y de ahí su nombre.

Para no variar tuvimos los problemas acostumbrados de comunicación. Ahora fue con el taxista con quien nos llevó mas de dos minutos poderle explicar que íbamos al Monte Musnu. Cuando por fin nos entendió apresuró el vehículo.

 

Era la primera vez que estaríamos en un templo sagrado budista, situación emocionante porque en México no se tiene contacto con esta religión. Ese "gusanito" de la exploración casi nos cuesta muy caro.

Para empezar, el conductor nos dijo o m√°s bien a se√Īas nos explic√≥ que el autom√≥vil no pod√≠a llegar hasta all√°. ¬ŅQu√© significaba esto? Que el templo se encontraba enclavado en el monte y que el coche no pod√≠a subir. Adem√°s, nos hizo la se√Īa que ten√≠amos que escalar situaci√≥n que se nos hizo muy extra√Īa ya que en el mapa que tenemos de la ciudad y que por cierto est√° en ingl√©s, se hace referencia del lugar que est√° junto a la carretera.

Llegamos al lugar y el conductor nos acerc√≥ un poco ya que, de la carretera hasta el primer paraje, donde se puede observar que todos dejan sus autos, hay un buen trecho. El tax√≠metro marc√≥ 5500 wons, pero nos se√Īal√≥ con sus manos que eran 10 mil porque nos hab√≠a dejado un poco arriba.

Comenzamos la escalada pero nunca nos imaginamos lo que ser√≠a esta aventura. Un camino estrecho, lleno de piedras y muy empinado era la √ļnica forma de arribar al santuario. Despu√©s de 45 minutos de recorrido, con c√°mara y computadora en la mano ya que posteriormente nos √≠bamos al entrenamiento, llegamos al templo.

Lo primero que hacen todos los visitantes es tomar un poco de agua que se encuentra en unos jarrones de concreto ya que la subida te deja exhausto. Después de un breve descanso a admirar el lugar. Como fondo se escucha en narrativa un pasaje de la historia (o quizás sea un poema) en coreano, lo que hace más impactante el escenario.

Este lugar se llama Munsuam (peque√Īo templo) y consta de una pagoda bellamente decorada con llamativos colores, adem√°s de una piedra que contiene inscripciones en coreano. A la izquierda hay un altar a Buda, con la figura de √©ste dentro de un cristal y de color dorado, rodeado de velas e incienso. A unos 10 pasos hab√≠a una pagoda peque√Īa de piedra con peque√Īos Budas de cer√°mica en su interior.

Cuenta la leyenda que durante el reino del Rey Gyeongsung de la Dinast√≠a Silla, el se√Īor Munsu habit√≥ ese lugar debido a la claridad y belleza de las monta√Īas. Ah√≠ orden√≥ construir varios templos de los cuales s√≥lo queda el Mususa. La vista desde lo alto es espectacular y se pude observar desde la colina la ciudad de Ulsan y dem√°s monta√Īas que rodean el puerto.

Un poco m√°s arriba se encuentra otra pagoda m√°s peque√Īa llamada en ingl√©s Three-Story Stone Pagoda. Ah√≠ observamos que fuera de ella hab√≠a muchos zapatos, quiz√°s de gente que estaba orando.

Nos llamó mucho la atención la presencia de varios practicantes de la religión budista, característicos con sus atuendos de color gris, rapados de la cabeza y descalzos.

Pensando en que mas arriba hab√≠a m√°s cosas que ver nos dimos a la aventura de subir de nuevo. El trayecto fue de nueva cuenta complicado y parec√≠a interminable. Tremenda decepci√≥n nos llevamos cuando llegamos a la punta del monte y s√≥lo hab√≠a una antena de televisi√≥n y una estaci√≥n terrena de comunicaci√≥n (como las que se encuentran en el Cerro del Chiquig√ľite, en el Distrito Federal).

A su vez había mucha gente como de una excursión haciendo pic-nic junto a la antena. No nos quedó más remedio que bajar. Creímos que la salida de la cima del monte nos sacaría al mismo de lugar por donde entramos pero sorpresa la que tuvimos cuando empezamos a bajar y el camino se hizo más largo.

 

Varias personas subían mientras nosotros bajábamos y bajábamos. Habremos hecho 1 hora y 30 minutos en el descenso y si el ascenso fue pesado, la bajada no tenía fin. Las piernas y los muslos ya no nos respondían pero tuvimos que aguantarnos porque si no, nos llegaría la noche y para salir de ahí si hubiera estado en "chino", perdón en "coreano".

Cuando por fin llegamos hasta abajo nos dimos cuenta que salimos por otro lugar, un poco m√°s lejos de donde nos dej√≥ el taxi originalmente y de ah√≠, todav√≠a tuvimos que emprender un largo trecho por la carretera para encontrar un taxi que nos llevara al estadio. ¬ŅQu√© rostros traer√≠amos de cansancio que unas personas se ofrecieron a darnos un avent√≥n hasta el estadio?

Amablemente accedieron a llevarnos sin costo alguno y gracias a su ayuda pudimos llegar a tiempo al entrenamiento de Francia.

Por querer ser aventureros, es hora de que el dolor de piernas aun no se quita y como veo, es probable que nos dure uno o dos días más. Fue una buena experiencia ver un templo budista pero el costo físico fue muy grande. Pero ni modo, así es la vida y como dice el refrán, "Si quieres azul celeste que te cueste".

 
   
 
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