LA RELIGION EN NUESTRO FUTBOL

mundosoccer.com Existen jugadores que bajo la playera de su equipo llevan simplemente otra blanca; otros más, la imagen de su familia, particularmente la de los hijos; durante algún tiempo no faltó quien aprovechara el espacio para anunciar alguna marca o producto a cambio de dinero.

Pero hubo quienes vieron en ese pedazo frontal del cuerpo el lugar indicado para "tatuarse" las imágenes de figuras religiosas a quienes les estarán eternamente agradecidos por cambiar su vida de una u otra manera.

Leyendas en señal de agradecimiento y gran amor hacia Cristo; la oportunidad para mostrar a la Virgen de Guadalupe. Para algunos es lo mínimo que pueden hacer para venerar a quienes simplemente les han dado todo.


Adolfo Ríos

Daniel Osorno

Héctor Altamirano


Joahan Rodríguez

Alberto García Aspe, Daniel Osorno, Héctor Altamirano; los gemelos Rodríguez, incluso extranjeros como Juan Reynoso, Alex Aguinaga y Julio Yegros llevan siempre en los más profundo de su ser a la Virgen de Guadalupe.

Julio César Pinheiro, Marco Antonio Sánchez Yacuta o Adolfo Ríos buscan en cada momento devolver parte de lo que Jesús les ha dado; un amor, que según ellos, en algún tiempo fue superficial, pero que después se convirtió en una relación simplemente eterna e indestructible.

Todos tienen una historia que contar. Cómo nació y creció su amor, qué aconteció en sus vidas para que se apegaran a la religión y transformara de modo radical sus vidas.


Jared Borguetti

Sergio Almaguer

Para Jared Borguetti o Sergio Almaguer es un sentimiento tan personal y especial que simplemente no se comparte con cualquiera.

La Virgen del Azteca para México y el mundo...

Para Guadalupe Castañeda y Carlos Hermosillo aquel inicio de la temporada 94-95 en el futbol mexicano quedó marcado como el hierro candente en los animales.


Guadalupe Castañeda

Carlos Hermosillo

Sacar la imagen de La Guadalupana a la cancha del Estadio Azteca, presentarla para que los aficionados en el estadio y los televidentes de México y el mundo apreciaran esa figura sagrada significó el acto más sincero de fe, experiencia que enriqueció su espíritu y eso no tiene precio.

"Me dijo Jaime Delgado, el sicólogo que trabajaba en Cruz Azul que es muy creyente de la Virgen, que había platicado con la Guadalupana y le pidió que la sacáramos a la cancha para que la vieran millones de televidentes y miles en el estadio", ese fue el motivo por el que salieron con la Madre Mexicana como estandarte, aunque Hermosillo aclaró que nunca se hizo para que los ayudara durante el torneo -a la vez que recordaba como perdieron aquella final ante Necaxa en esa temporada (94-95)-.

Por su parte "Lupillo" reconoció ser creyente sincero y fiel de La Virgen de Guadalupe, pero siempre está Dios por encima de todo. Para el ex lateral de Cruz Azul, La Virgen es reconocida en muchas partes del mundo y Dios está en todas partes.

Guadalupe Castañeda

Según la concepción religiosa del ahora defensor de Chivas algunos lo llaman Buda, otros más Yavhé (nombre que se le da en la Biblia), algunos adoraran otras figuras, sin embargo Dios es el mismo.

"Yo no me puedo alejar de Dios, he tenido muchos tropiezos y a veces siento que me está apretando muy fuerte el cuello. Alguien puede tener mucho dinero, mujeres, porque eres famoso, una estrella pero lo único que debe hacerte feliz completamente es estar con Dios, porque si él está en tu corazón y de verdad lo aceptas nada se compara con esa felicidad".

Castañeda reconoce tener muchos defectos y cometer pecados y nos confesó que antes de levantarse, cada día reza un Padre Nuestro; posteriormente pide por el bienestar de su familia, amigos e incluso por aquellos que con sus actos buscan hacerle daño al prójimo. Un ave María es el rezo final y esta costumbre se perdurará hasta el final de sus días.

"Lo más importante es que actúes con todos y siempre de la mejor manera, que no lo quieras chingar, que estés en la Iglesia rezando y rezando y luego al prójimo ya le clavaste un puñal; envidias lo que tiene; hablas mal de él o que simplemente le estés deseando mal".

"Hay que pedirle a Dios que nos quite el veneno del corazón, aunque quizá sea lo más difícil".

Finalmente recordó cuando tenía 18 años, una etapa dura para el ser humano. Era un vago y no le preocupaba nada, sólo quería divertirse. Fue entonces cuando lo invitaron a un retiro espiritual al que asistió con escepticismo y del que salió con El Señor en el corazón, hecho que sin duda marcó el rumbo de su vida.

Cristo apareció para iluminar sus vidas... Dicen que el ser humano por naturaleza debe creer en algo, y que también recurre al Ser Supremo sólo cuando lo necesita.

Marco Antonio Sánchez Yacuta, defensor o mediocampista del América, fue uno de esos hombres que se acercó y conoció a Dios hasta que lo necesito verdaderamente, pero a diferencia de muchos, ahora busca estar siempre cerca y devolver de una u otra forma el favor que le hizo al salvarlo de una posible parálisis de la cintura para abajo.

"Dios me demostró que me ama, así como a toda la gente. Me ha dado más de lo que merezco. En mi caso tuve dos discos de la columna desviados y dos vertebras dañadas, perdí la sensibilidad en la pierna derecha y la en izquierda pudo suceder lo mismo. Había leído en la Biblia que sanó a mucha gente y yo oré y le pedí que me sanara. Lo hizo y le entregaré mi vida porque me demostró que me ama".

Marco Antonio es Cristiano y no le gusta hablar mucho de religión por considerar que es un tema muy delicado que podría propiciar controversia, sin embargo aseguró que acepta que cada quien profese el culto que más le sea útil, y lo único que le pide a la gente es que conozca a Dios.

"Lo único que le pido a la gente es que se acerque a Dios, independientemente de la religión que profesen, porque yo respeto todas, pero sé que hay un Dios".

Ahora el ex jugador de Puebla conoce la vida de Jesús y asume la responsabilidad para devolverle a Jesús en cada uno de sus actos, parte de lo que Cristo dio al entregar su vida por los seres humanos.


Julio César Pinheiro

A Julio César Pinheiro la vida, y particularmente la religión se le presentó, de modo distinto.

Era católico, sólo de palabra y muy poco de acto. A los 18 años fue a una reunión en la que desde la primera vez, la sensación y energía fue distinta. Simplemente nunca había sentido nada similar y comprendió que era la presencia de Dios.

"Entonces decidí asumir un compromiso con Dios y mi vida cambió en todo: en la forma de ser desde lo familiar hasta lo espiritual. Dios es todo, como dicen, nosotros estamos de paso y es él quien nos presta todo".

Aseguró que particularmente los deportistas tienen un compromiso mayor con Nuestro Señor, porque son ídolos de los niños y su ejemplo puede influir mucho en el desarrollo de esos pequeños que quieren imitar a los jugadores que admiran.

También confesó que todos los días habla con Jesús al que le agradece cada minuto que le permite vivir, tener una familia, amigos y sobre todo, que gracias a él hoy es realmente feliz y puede ayudar a quienes lo necesitan. Así, desde aquellos 18 años en los que ya practicaba el balompié en Sao Caetano, Brasil, decidió llevar debajo del uniforme la playera con una leyenda en la que venera a Jesucristo.

Nuestra Señora de Guadalupe no tiene fronteras...

Ver plasmada la imagen de La Virgen de Guadalupe en el pecho de un paraguayo no sorprende; que un peruano diga que es tan guadalupano como el mayor de los mexicanos es una verdad, o que un ecuatoriano tenga tanta fe en La Virgencita de Guadalupe que sea parte indisoluble en su vida, tampoco representa una exageración.


Julio César Yegros

Juan Reynoso

Alex Aguinaga

Julio César Yegros, Juan Reynoso y Alex Aguinaga son tres extranjeros de muy buena calidad que prácticamente han hecho su carrera futbolística en nuestro país, sin embargo, ya traían en su corazón a la Virgen Mexicana desde su nacimiento. Tres casos, tres hombres tan distintos física, mental futbolísticamente, pero idénticos en su pasión, en su amor, en su agradecimiento a la Morena del Tepeyac.

"En mi país existe una gran devoción hacia la Virgen de Guadalupe, somos tan guadalupanos como los mexicanos. Allá se ganó el corazón de nuestro pueblo porque ha hecho michísimos milagros", ese es el testimonio de Juan Reynoso, defensa central de Cruz Azul.

El paraguayo Julio Yegros es más reservado para exteriorizar su pasión por La Virgen, porque ese sentir lo lleva tan adentro que simplemente le es difícil hablar. En su mirada se puede ver el agradecimiento, y es que donde encuentra una imagen de la Madre de los Mexicanos siempre se detiene para pedirle y sobre todo agradecerle, más aún, si se trata de la figura que se encuentra en la entrada a las instalaciones deportivas de Ciudad Universitaria, con la que reflexiona antes y después de cada partido o entrenamiento.

El tercero es un símbolo del Necaxa, ese mediocampista ecuatoriano que lleva el número 7 en el dorsal: Alex Aguinaga.

Para Aguinaga la Morena del Tepeyac, el Niño Jesús y Dios Padre son el ejemplo que ha dado inspiración para formara una familia y ganarse la vida como siempre lo soñó.

"Uno se reporta con los amigos, se reporta con la familia y yo lo hago también con La Virgen. Soy muy creyente de ella y mi religión se basa en la confianza que le tengo y también a Jesús y Dios, ellos me han permitido que tenga una familia hermosa y practique la profesión que siempre quise".

Como futbolista el siempre pide que ninguno de sus compañeros se lesione, ganar o perder depende del esfuerzo de cada quien, por lo que no hay que pedir favores vanos.

Historias hay muchas, pero la que a continuación narró uno de los jugadores agradecidos con Dios o La Virgen es una de las más famosas dentro del futbol y según este testimonio se cuenta cuando se está iniciando el proceso de formación futbolística.

Jesucristo en el estadio...

Era un pueblo común y corriente, excepto por una cosa: su pasión por el futbol iba más allá que en cualquier otra población.

Faltaban escuelas o una biblioteca pero no una iglesia, ni una cancha de futbol.

El sol comenzaba a ocultarse, e incongruentemente el recinto sagrado, que era un estadio de tribunas tubulares estaba en perfectas condiciones. Qué importaba que no hubiera postes con luz en algunas calles, si el balompié tenía un lugar digno (con alumbrado y un césped verde y bien cortado) para que fuera practicado.

El torneo llegaba a su punto culminante y en la final estaban simplemente los dos mejores.

Un equipo vestido de amarillo con una franja naranja que partía diagonalmente la camiseta era el favorito.

Antes del partido todos (familiares, amigos, entrenador y jugadores) fueron a la iglesia. Se confesaron y prometieron disminuir sus errores. El resultado, dijeron, es lo que menos importa.

Del otro lado estaba un conjunto que se disfrazó de Catarina: playera mayoritariamente negra con unos parches rojos en forma de balón. El pantaloncillo era del color de la camiseta y de la piel de sus integrantes. Ellos, ellos no fueron a misa, ni rezaron.

No tenían porra, ni pedían ayuda divina.

El primer gol fue para los de la diagonal sobre el pecho en color naranja. Un remate de cabeza sobre el manchón penal que se metió en la parte inferior del poste izquierdo de aquel número uno en el dorsal con abundante y rizada cabellera.

¡Gracias Señor!

Fue el grito que emergió del central cuyo bigote se notaba sólo en cada lado de la boca.

"Sabía que estarías de nuestro lado. Tú siempre estás con los que se arrepienten y piden ayuda", así pensó después de conseguir la anotación antes de culminar el primer tiempo.

A unos minutos del final llegó la justicia deportiva y Las Catarinas clavaron el empate. Gol que simplemente parecía negárseles. Fue absurda la cantidad de oportunidades que se fueron, sin embargo explotaron en júbilo como si fuera la primera.

Tanta era la pasión que se vivía por el futbol que Jesús estuvo presente durante el partido.

Indignado, el técnico de los amarillentos detectó la presencia del Salvador y se dirigió a las tribunas.

-!Porqué! si nosotros fuimos, nos confesamos, sinceramente nos arrepentimos y ahora ellos que nada te han pedido nos han arrebatado el título de las manos.

-Sólo te pido que me dejes ver el partido- contestó Cristo.

El equipo con los parches rojos anotó el segundo y ganaron el campeonato.

Los amarillitos con franja naranja simplemente no podían entender el porqué de la derrota, lamentaban no haber sido correspondidos como querían y no se explicaban porqué Jesús se presentó en el recinto.

Las Catarinitas querían pero nunca pidieron salir vencedoras. Antes de cada juego cada uno recapacitaba y simplemente daba gracias porque jugaba al futbol, tenían un lugarcito sagrado para practicarlo y otro para platicar con su amigo Jesús.

Sabían que a Cristo todos le piden y que el futbol era una pasión, algo necesario en la vida del pueblo, pero que nunca dejaría de ser UN SIMPLE JUEGO...


 

 
 
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