LOS 12 ESCANDALOS MAS FAMOSOS DE LAS COPAS DEL MUNDO

ITALIA VS ESPAÑA
(ITALIA 34)

Por: Alejandro Mayorga (mundosoccer.com)

A travťs de las 17 ediciones de los campeonatos mundiales de futbol que se celebran cada cuatro a√Īos se han presentado situaciones pol√©micas y de esc√°ndalo que han permanecido en la mente de todos los amantes del balompi√©.

Hechos que influyeron en demas√≠a para eliminar a un equipo o evitar que un cuadro "supuestamente chico" no progresara en tan prestigioso evento o rumores sobre sobornos por parte de altas esferas organizativas, incluida la FIFA, han estado, a lo largo de 70 a√Īos, presentes en el m√°ximo torneo de futbol a nivel mundial.

Errores arbitrales garrafales, designaciones arbitrarias de silbantes en partidos clave y acontecimientos que ensuciaron el desarrollo del evento son expuestos aqui, en este reportaje que trata de mostrar lo que muchos han tratado de ocultar o que simplemente no son analizados a simple vista y que desgraciadamente han pasado desapercibidos dejando una profunda huella de frustraci√≥n para los afectados, llámese jugadores, aficionados y a todo un pa√≠s entero.

Son 12 los que presentamos. Claro que hay más, pero a juicio de mundosoccer.com esta docena es la más representativa y quizás más conocida por toda la afición del futbol. Países grandes y chicos, sin importar a que confederación pertenecen, han padecido de la "mano negra" que hay en la FIFA y de la cual nadie ha querido hablar. Y aquí se prueba que no son simples coincidencias.

El orden no implica que uno u otro sea m√°s trascendente que los dem√°s. Cada uno tiene su propia historia y su grado de dramatismo e injusticia para los actores involucrados que lo tienen como lugar principal en su memoria.

ITALIA VS ESPA√ĎA (ITALIA 34)

Tiempos de Fascismo. Tiempos de Mussolini. Tiempo de grandes dictadores que con sus actos y discursos dominaban a toda una nación y creaban pánico entre la sociedad y a su vez una gran rendeción.

Cuando la FIFA decidió, en su congreso celebrado en Estocolmo en 1932, otorgar la sede del segundo campeonato mundial de futbol a Italia en 1934, todavía las rivalidades políticas no habían alcanzado su tono candente que adquirirían ante el surgimiento de la figura de Adolfo Hitler. El fantasma de la guerra era muy remoto e impensable.

Por eso el nombre de Italia no provoc√≥ resistencias ante los integrantes de la FIFA. El sistema pol√≠tico imperante en el "pa√≠s de la bota" no ten√≠a aun el poder amenazante de a√Īos despu√©s.

La oportunidad que tenían los italianos de organizar tan célebre evento fue vista por Benito Mussolini como un bastión publicitario para su persona y su sistema. Por eso, él mas que nadie apoyo con toda su fuerza el evento y la palabra "victoria" la puso como objetivo principal al precio que fuera necesario. Si ganaba Italia no era simplemente en futbol, era en propaganda política, en popularidad a su persona y a gran parte de Europa: Mussolini sería también vencedor.

En los treinta Italia hab√≠a formado alrededor del gran Vittorio Pozzo un equipo excelente, entre los que sobresal√≠an el mediocampista Giuseppe Meazza, el portero Giampero Combi, los oriundos argentinos Monti, Guaita y Orsi acompa√Īados de otros cracks como Monzeglio, Schiavo y Ferrari.

Pero Pozzo, hombre conocedor de futbol, sabía que al final en la cancha juegan once contra once y que la victoria, hasta no tener la copa en las manos, no estaba asegurada, así Benito Mussolini lo exigiera y lo hiciera saber a sus anchas. Y además, a parte del rival estaba el árbitro. otra piedrita más en el camino.

Italia se prepar√≥ con todo para ganar el mundial pero tambi√©n estaban las poderosas selecciones de Austria y su famoso "Wunderteam" y el equipo espa√Īol encabezados por la figura emblem√°tica de Ricardo Zamora y su legi√≥n de jugadores vascos entre los cuales sobresal√≠a Isidro L√°ngara.

El mundial, que contó con la participación de 16 selecciones, se jugó con base en un sistema de eliminación directa emepezando con octavos de final, cuartos de final, semifinales hasta la gran final.

Italia abrió el mundial el 27 de mayo de 1934 ante Estados Unidos y su victoria de siete goles a uno no fue el significado de lo fuerte que era Italia. Los norteamericanos no habían sido rival para ellos y Pozzo sabía que el camino para llegar a la Copa se complicaría cada vez más.

Cuando se supo por sorteo que el siguiente rival de Italia para los cuartos de final era Espa√Īa todos empezaron a temblar. La Furia Roja era de las candidatas para alzarse con el t√≠tulo y el partido ser√≠a de poder a poder: una final adelantada.

A Mussolini, que adem√°s era presidente del Comit√© Organizador, eso no le importaba. El quer√≠a ver a su Italia ganar a costa de cualquier situaci√≥n sino el pabell√≥n de fusilamiento estaba listo, ya que seg√ļn el, si se perd√≠a se estaba traicionando a la Patria.

Con la presencia del "Duce" en el palco de honor del Estadio Comunale de Florencia se enfrentaron los dos grandes rivales del Mediterr√°neo, Italia y Espa√Īa el 31 de mayo. Lejos de ofrecer un espect√°culo excelso ambos equipos sacaron a relucir sus viejas rencillas ante la mirada complaciente del √°rbitro belga Louis Baerts, que ese d√≠a debajo de su sueter negro tra√≠a puesta la playera "azzura".

Baerts se encarg√≥ de se√Īalar cualquier cantidad de faltas a favor de los italianos en todos los √°ngulos de la cancha pero en la porter√≠a contraria estaba el "Divino" Zamora que frustr√≥ todas esas ocasiones.

Cuando a los treinta y un minutos de juego, en una de las pocas faltas se√Īaladas por el juez a favor de los espa√Īoles, Luis Regueiro remat√≥ un centro de L√°ngara para el 1-0 parcial, el estadio, Mussolini y toda Italia quisieron morir. A partir de este momento el belga Baerts comenz√≥ su show.

Un minuto antes de finalizar la primera mitad el mediocampista italiano Pizziolo ejecut√≥ uno de los m√ļltiples tiros libres. El bal√≥n por arriba iba directo a las manos de Zamora, infalible por arriba, pero en ese momento, ante la vista de todos menos del √°rbitro, Schiavo sujet√≥ con sus dos brazos a Zamora qui√©n qued√≥ inmovilizado, el bal√≥n sigui√≥ su curso y fue a caer a los pies de Ferrari que no tuvo problemas para empatar el encuentro. S√≠nicamente Baerts fue a consultar con el abanderado si hab√≠a existido falta, lo cual fue negado rotundamente por el juez de linea

El segundo tiempo del cotejo ha pasado a la historia como uno de los m√°s violentos de Copas del Mundo. Baerts contemplaba impasible como Luis Monti y toda la zaga italiana se dedic√≥ a lesionar a todos los espa√Īoles. El encuentro termin√≥ empatado a un gol tras ciento veinte minutos de lucha encarnizada (en ese tiempo no se utilizaba la serie de penales para definir a un vencedor y todo se resolv√≠a con un juego extra).

El saldo de ese primer partido fue: cuatro italianos lastimados mientras que Espa√Īa ocho, incluyendo la delantera √≠ntegra y su gran estrella Ricardo Zamora.

24 horas después se jugó el encuentro de desempate que fue todavía de mayor escándalo. La FIFA designó al silbante suizo Mercet supuestamente porque era originario de un país neutral: Suiza, pero el resultado fue peor.

Cuando los italianos se encontraban ganando un gol a cero, gracias a un cabezaso de Meazza, que seg√ļn las cr√≥nicas estaba en fuera de lugar, Mercet anul√≥ el tanto del empate conseguido por el substituto Campanal y luego otro gol por razones absolutamente misteriosas y hasta hoy desconocidas. O no tan misteriosas, ya que un par de meses despu√©s la Federaci√≥n Suiza inform√≥ a la FIFA que eliminaba para siempre de sus registros al √°rbitro Mercet por acciones antideportivas. Misma suerte corri√≥ a la par el silbante belga.

¬ŅPresi√≥n de Mussolini sobre la FIFA, o amenaza de muerte del mismo dictador hacia el √°rbitro? Quiz√°s esa historia nunca se sabr√°, lo que si es un hecho es que con la victoria de Italia ese d√≠a sobre Espa√Īa el camino se abri√≥ para los dirigidos de Vittorio Pozzo. D√≠as despu√©s en semifinales Italia derrot√≥ a un alica√≠do equipo austriaco (sin ayuda del √°rbitro u otros factores extrafutbol√≠sticos) y en la gran final derrot√≥ 2-1 a Checoslovaquia para alzarse con su primer t√≠tulo de Campe√≥n del Mundo.

El episodio negro del 34 quedar√° por siempre en la memoria de todos los espa√Īoles quienes fueron vencidos por 13 italianos (11 jugadores y dos silbantes) y por la figura de un hombre que cinco a√Īos despu√©s ser√≠a parte importante en el conflicto b√©lico m√°s sangriento del siglo XX: La Segunda Guerra Mundial.


 

 
 
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