LOS 12 ESCANDALOS MAS FAMOSOS DE LAS COPAS DEL MUNDO

BRASIL VS CHECOSLOVAQUIA
(CHILE 62)

Por: Alejandro Mayorga (mundosoccer.com)

A través de las 17 ediciones de los campeonatos mundiales de futbol que se celebran cada cuatro años se han presentado situaciones polémicas y de escándalo que han permanecido en la mente de todos los amantes del balompié.

Hechos que influyeron en demasía para eliminar a un equipo o evitar que un cuadro "supuestamente chico" no progresara en tan prestigioso evento o rumores sobre sobornos por parte de altas esferas organizativas, incluida la FIFA, han estado, a lo largo de 70 años, presentes en el máximo torneo de futbol a nivel mundial.

Errores arbitrales garrafales, designaciones arbitrarias de silbantes en partidos clave y acontecimientos que ensuciaron el desarrollo del evento son expuestos aqui, en este reportaje que trata de mostrar lo que muchos han tratado de ocultar o que simplemente no son analizados a simple vista y que desgraciadamente han pasado desapercibidos dejando una profunda huella de frustración para los afectados, llámese jugadores, aficionados y a todo un país entero.

Son 12 los que presentamos. Claro que hay más, pero a juicio de mundosoccer.com esta docena es la más representativa y quizás más conocida por toda la afición del futbol. Países grandes y chicos, sin importar a que confederación pertenecen, han padecido de la "mano negra" que hay en la FIFA y de la cual nadie ha querido hablar. Y aquí se prueba que no son simples coincidencias.

El orden no implica que uno u otro sea más trascendente que los demás. Cada uno tiene su propia historia y su grado de dramatismo e injusticia para los actores involucrados que lo tienen como lugar principal en su memoria.

Brasil vs. Checoslovaquia (17 de junio, CHILE 62)

Quizás este "robo" es el que menos haya quedado grabado en la memoria de los aficionados al futbol debido a que, a pesar de que se presentó en una final, la superioridad de un equipo sobre el otro fue muy notoria, aunque no deja de mostrarnos una realidad que por muchos años se vivió en las altas esferas del futbol.

La palabra comunismo y en sí el sistema económico comunista siempre fue visto por occidente como algo malo, diabólico y que había que evitarlo a toda costa.

Al regimen comunista había que apartarlo de cualquier acontecimiento porque su ideología de supuesta "igualdad" podía hacer mella en la sociedad, que después de la Segunda Guerra Mundial, venía despertando y que por los efectos de tan cruel lucha había quedado muy dispareja.

La Unión Soviética surgió como una gran potencia tras la victoria en dicho confrontamiento bélico y aprovechó su triunfó para adueñarse politica y económica, de acuerdo a los Tratados firmados en 1945, de los países de Europa del Este que habían sido ocupados e invadidos por Hitler.

Así, naciones como Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria y Yugoslavia entre otros se convirtieron de la noche a la mañana en "islas" de la Unión Soviética y de inmediato adoptaron la ferrea disciplina política, económica y deportiva de sus mentores.

En los cincuenta el bloque socialista tuvo grandes exitos en el terreno deportivo: en Olimpiadas comenzaron a sobresalir los atletas del bloque soviético y el futbol no se quedó atrás. Cabe sólo recordar las grandes actuaciones de la URSS en Melbourne 56, Hungría en Helsinki 52 y Yugoslavia en Roma 60 (las tres naciones medallas de oro).

Por una o por otra razón la FIFA temía que estas naciones se erigieran como campeones del mundo en el máximo evento del balompié mundial. Su filosofía exitosa podía expanderse a más naciones lo cual era un peligro para el bloque occidental, especialmente Estados Unidos, Alemania Federal e Inglaterra.

Un claro ejemplo fue la final del Campeonato Mundial de 1962 de Chile.

La selección más poderosa del mundo, Brasil, que contaba con el mejor jugador del mundo Pelé se enfrentaba al cuadro sorpresa del torneo: Checoslovaquia.

Un equipo disciplinado, ordenado y con una buena generación de jugadores como Masopust, Jelinek, Kvasnak, Popluhar y Schroiff entre otros.

Aunque Brasil se había quedado sin Pelé, apenas en el segundo partido, por un desgarre, su suplente Amarildo se había amoldado perfectamente al equipo.

Brasil llegaba como campeón reinante y con amplias posibilidades de convertirse en bicampeón.

Checoslovaquia venía de menos a más y su triunfo en semifinales ante Yugoslavia les había dado la suficiente confianza para pensar en el título.

La primera situación "extraña" se presentó cuatro días antes de la final, el 13 de junio de 1962, cuando en el partido semifinal entre Chile y Brasil los jugadores Honorio Landa y Garrincha fueron expulsados por un altercado a golpes en pleno encuentro.

Por reglamento ambos deberían ser suspendidos un juego, por lo cual, Manoel Dos Santos "Garrincha", el jugador que había asumido el papel de armador y figura tras la lesión de Pelé se perdería con justicia la final.


Stanley Rous (Presidente de FIFA)

Un día después de aquel partido el Comité de Disciplina de la FIFA, encabezado por el Presidente Stanley Rous, tuvo una reunión de urgencia para aclarar la situación de los jugadores.

Cuando Rous anunció a los medios que el número 7 estaba amonestado y el nueve suspendido todos entendieron que Garrincha podría jugar la final y que el chileno Landa quedaba fuera del torneo.

Pero ¿Porqué Mané había sido perdonado y Landa no si ambos se habían cometido la misma agresión?.

Todos sabían que Garrincha pesaba mucho en el esquema de Brasil y que sin el, los amazónicos perdían mucha fuerza ofensiva. Además había que impedir a toda costa que los Checos, una nación comunista se alzara con el título.

24 horas antes de la final se supo que un soviético, el señór Nikolai Latyshev, sería el encargado de dirigir el último partido del mundial.

Aunque tenía la misma ideología comunista que los rivales de los brasileños, podría pensarse en un favoritismo, pero esto era totalmente falso: un soviético nunca permitiría que otro país de su séquito triunfara por arriba del "Alma Mater".

La URSS dejaba ver en su poder que era el padre de todas aquellas naciones e impediría una rebelión por pequeña que fuera.

Además, los Checos, Húngaros y Yugoslavos entre otros, rechazaron desde siempre este proteccionismo y cualquier forma de sobresalir por arriba de los propios soviéticos era un acontecimiento muy festejado por la sociedad oprimida.

La selección de Checoslovaquia entonces, tendría 12 rivales que vencer: a una poderosa escuadra brasileña y a un árbitro parcial. Y esto se comprobó al minuto 71 de tiempo corrido cuando Brasil ganaba 2-1.

Tras el gol de Zito a los 69' logrado por una genial jugada de Amarildo, el sustituto de Pelé, quién ejecutó un centro perfecto sobre la marcha para la fulminante entrada de Zito para enviar el balón al fondo de la red, los checos se lanzaron con todo en busca del empate.

Checoslovaquia era un equipo joven a comparasión del brasileño, que tenía muchos sobrevivientes de los mundiales de 1954 y 1958, y por ende su desgaste físico era menor.

Los amazónicos ya denotaban cansancio a esas alturas del partido, algo ideal para los checos que habían planteado el encuentro dependiendo del contragolpe.

Dos minutos tan solo después del descuento de los brasileños, un avance de Checoslovaquia culminó con una de las decisiones más polémicas en la historia de las finales de copa del mundo.

Dentro del área amazónica el ariete Jelinek disparó sobre la valla defendida por Gilmar y el zaguero Djalma Santos detuvo el balón con su brazo extendido. Penal inobjetable.

Todo el estadio y los 22 jugadores lo vieron menos el árbitro que se desentendió de la acción y dejó que corriera el partido.

El balón fue a parar a las manos de Gilmar ante las airadas protestas de los checos sobre el nazareno Latyschev.

Haya o no habido intención de Djalma Santos, esa jugada era penal simplemente por llegar a cubrir una jugada dentro del área con los brazos extendidos y detener el disparo.

El reglamento lo indica, pero ese día el árbitro soviético hizo caso omiso de la situación.

Agotados moralmente por esa acción injusta los checos se desinflaron y seis minutos después todo se definió por un gol de Vavá gracias a un error imperdonable del arquero Schroiff para el 3-1 definitivo.

Si ese penal se hubiera marcado y Checoslovaquia hubiera emparejado los cartones, muy probablemente el partido hubiera llegado a los tiempos extra en donde los europeos tenían más fondo físico que los sudamericanos y quizás la historia sería otra.

Lo cierto es que otra decisión arbitraria, como muchas en la historia, le dio a Brasil la posibilidad de conseguir el bicampeonato a expensas de un cuadro checo que, aunque no practicó el futbol más vistoso del mundial, tenía todo el derecho de alzarse con el título.

Fotos tomadas de: Los mundiales de futbol y la Copa 82


 

 
 
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