RINAT DASSAEV

Cuando el formidable Lev "Araña Negra" Yashin se retiró del futbol activo en 1970, en toda Unión Soviética y en el mundo surgió la duda de quien podía ser su digno sucesor. Yashin es considerado por muchos como el mejor guardameta de la historia y en cuatro mundiales lo demostró.

A la Copa del Mundo de México 70 llegó como suplente ya que el titular era Anzor Kavazashvilli. En la década de los setenta desfilaron por el arco soviético muchos guardametas que nunca estuvieron a la altura de Yashin. Nombres como Yevgeny Rudakov y Vladimir Astapovskiy se alternaron la titularidad durante este periodo que ha sido de los más negros en la historia futbolística de la URSS (no aistieron a los mundiales de 74 y 78).

En 1979, apareció en la valla, en un partido contra la República Democrática Alemana, un joven de 22 años, 1.87 metros de altura y 75 kilos de peso que a partir de ese momento no volvería a soltar la titularidad durante los siguientes once años. Su nombre Rinat Dassaev.

Originario de Astrakan, ciudad perteneciente a la ex-república de Rusia, bañada por el Río Volga a orillas del Mar Caspio, nació un 13 de junio de 1957 cuando Yashin ya estaba consagrado como uno de los mejores porteros del mundo.

Dassaev comenzó a jugar futbol a los ocho años en las divisiones inferiores del club Volgar Ashkatran. A los 18 años llegó al primer equipo y tres años después fue contratado por uno de los grandes equipos de la ya desaparecida Unión Soviética: el Spartak de Moscú.

Desde 1978 fue titular indiscutible del Spartak y de inmediato comenzó a demostrar sus cualidades. Agil y de buenos reflejos, descolgaba muy bien los balones por altos y daba una seguridad impresionante a todo el equipo por su constancia y sobriedad.

Dassaev fue nominado para participar en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 -su primera gran convocatoria- como arquero principal y ayudo al conjunto soviético a conquistar la medalla de bronce.

Rinat surgió a la par de una generación excelente de futbolistas que volvieron a poner a la URSS en el primer plano futbolístico del orbe. La década de los ochenta fue el reenacer del equipo soviético en los torneos internacionales.

Además de Dassaev, hombres como Vladimir Bessonov, Anatoli Demianenko, Sergei Baltacha, Khoren Oganesyan, Aleksandr Chivadze, Alexandr Bal, Tengiz Sulakvelidze, Igor Belanov y el gran Oleg Blokhin (que todavía tuvo momentos de esplendor en los 80) formaron parte de ese conjunto que en alguna ocasión fue considerado por los expertos para llevarse la Copa del Mundo.

1982, marcó el debut de Dassaev y de toda esta generación en un campeonato mundial de futbol y fue el regreso de la URSS a los mundiales, donde no aparecían desde 1970. En España, Rinat se consolidó como uno de los mejores guardametas, jugó en seis partidos y tuvo actuaciones sobresalientes. Se empezó a hablar de que por fin Lev Yashin había encontrado a su sucesor.

La URSS avanzó a la segunda ronda del mundial después de haber vencido a Nueva Zelanda, empatado con Escocia y perdido con Brasil, en un juegazo, con tres puntos y gracias a su mejor diferencia de goles que los británicos. En la segunda fase se quedaron también por gol average en la orilla de llegar a semifinales (derrotaron 1-0 a Bélgica y empataron con Polonia a ceros, lo que le dio el pase a los polacos). De todas formas, el retorno al máximo evento del futbol fue visto de manera positiva.

El nativo de Astrakan sigió consolidándose bajo el marco del Spartak y de su selección. La eliminación de la Eurocopa del 84 fue un duro golpe que se olvidó con la obtención del pase al mundial de México 1986.

Dassaev y compañía llegaron a México para jugar en la sede de Léon e Irapuato y la primera fase la pasaron de manera brillante. Golearon 6-0 a Hungría, en gran juego empataron con los campeones de Europa, Francia, a un gol y derrotaron a Canadá dos goles a cero. Terminaron primeros en su grupo por arriba de los franceses y por su forma de jugar agresiva y explosiva fueron catalogados como posibles candidatos a ubicarse dentro de los cuatro primeros.

Para el juego contra Bélgica en los octavos de final Dassaev regresó al arco (había descansado ante Canadá ya que la URSS ya estaba calificada) y había mucho optimismo de calificar a cuartos de final. Todo empezó bien para los soviéticos con el gol de Belanov a los 28 minutos pero el árbitro del encuentro, el sueco Erik Frederiksson se encargó de arruinarlo todo. Bélgica reaccionó con coraje y hombría pero un clarísimo gol en fuera de lugar de Ceulemans empató el encuentro a dos goles y lo mandó a tiempo extra. Ahi, el calor, la rapidez de los belgas y el golpe psicológico producido por aquel gol validado acabó a los soviéticos. El partido terminó 4-3 en favor de Bélgica y fue uno de los más emocionantes de aquel mundial.

Ahora, la URSS regresó con la cabeza baja a Moscú.

Dos años despúes llegó el desquite. Con un cuadro más sólido y nuevas figuras importantes como Oleg Protasov, Alexsandr Zavarov y Genadi Litovchenko, los soviéticos arribaron a tierras germanas para la Eurocopa de 1988. El cuadro dirigido por Valerii Lobanovsky jugó de manera brillante y Dasasaev demostró el porqué ya era, con todo merecimiento, el sucesor de la "Araña Negra". Dejaron atrás a holandeses, irlandeses e ingleses en la primera fase y en la semifinal ante Italia, dominaron de principio a fin el partido y los vencieron de manera categórica 2-0.

Sólo un cabezaso letal de Gullit y el golazo de volea de Van Basten impidieron a la URSS ceñirse con la Copa Europea de Naciones. De todas formas el subcampeonato puso al conjunto de la hoz y el martillo como firme contendiente para la Copa del Mundo de 1990.

Ya con 10 años defendiendo los colores del Spartak y con la apertura del régimen socialista la salida de Rinat de su país al exterior causó conmoción. Era muy difícil ver que un jugador socialista pisara terrenos de Europa Ocidental. Ni los grandes como el mismo Yashin, Bishovets o Blokhin, que vivieron la época de la mano dura comunista de Nikita Kruschev y Leonid Breshnev, pudieron probar las mieles de la vida capitalista.

Dassaev y la Perestroika vinieron a cambiar eso y a sus 31 años fue contratado por el Club Sevilla de España.

En España también brilló y aunque no ganó ningún título de liga siempre tuvo al Sevilla en buenas posiciones de la tabla.

Para 1990, Rinat Dassaev y la URSS se alistaban para su tercer mundial consecutivo y de arranque estaban considerados por los expertos como serios contendientes a la corona. Pero el sueño se diluyó justo días antes de la inauguración.

Al dar la lista oficial se descartaba la presencia de Alexei Michailichenko, futura promesa del futbol soviético y la pieza, que según los expertos, le faltaba al equipo de Lovanovsky para poder aspirar al título. El joven había sido pieza fundamental en el equipo que ganó el subcampeonato de Europa y la medalla de oro en los Olímpicos de 1988. Pero una seria lesión lo dejó fuera de la justa mundialista.

La URSS no se pudo reponer de esa ausencia y en el primer partido del mundial perdió contra Rumania. La actitud de los soviéticos fue deplorable y muchos, incluso Dassaev, fueron culpados por la prensa de su país y por el técnico. Además el arbitraje los volvió a acuchillar y entre Juán Cardellino (Uruguay), y de nuevo Frederiksson, en el primer y segundo juego respectivamente, echaron a los soviéticos.

Después del juego ante Rumania hubo cambios severos en la alineación y Rinat no volvió a figurar en el cuadro titular. La Unión Soviética fue eliminada en la primera fase, se despidió del mundial y meses posteriores se desmembró como país, surgiendo así nuevas naciones como Bielorusia, Georgia, Estonia, Lituania, Moldavia, etc.

Nombrado por la revista "Ogonyok" como el mejor portero de su país en 1980, 1982, 1983, 1985, 1987 y 1988, así como el mejor portero del mundo por la FIFA en 1988, Dassaev vistió la camiseta de su país por última vez en 1990 acumulando un total de 97 encuentros. Cuando la C.E.I. (Comunidad de Estados Independientes) tomó el lugar de la URSS para los eventos deportivos el guardameta ya era Dmitri Kharin.

Rinat Dassaev terminó su carrera activa con el Sevilla a la edad de 35 años cuando su contrato expiró. Jugó tres mundiales, 10 partidos y recibió 11 goles y es considerado el segundo mejor portero en la historia de la Unión Soviética detrás del legendario e inmortal Lev Yashin.


 

 
 
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